Pesca

La investigación que podría terminar con 1300 toneladas de residuos al año

Desde el Centro de Investigación Golfo San Jorge trabajan en el aprovechamiento de residuos de langostino, apuntando a resolver una problemática regional. Están probando la efectividad de un aditivo para la alimentación de peces. Uno de los ingredientes es un pigmento natural que tiene la capacidad de colorear las carnes y además es un potente antioxidante. Evalúan cómo extraer la mayor cantidad del pigmento al menor costo posible.

  • 13/11/2018 • 12:05
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En el NOS N°6 se informó acerca de la labor que lleva adelante el Centro de Investigación Tecnológico del Golfo San Jorge (CITGSJ), el cual lleva tres años de trabajo promoviendo el desarrollo científico-tecnológico y la transferencia de conocimientos. Hidrocarburos y el mar son los ejes principales.

En la entrevista con los titulares de dicho CIT, señalaron que uno de los logros más destacados es el desarrollo de un proyecto para aprovechamiento de residuos de la industria pesquera para mejoramiento de alimento balanceado para peces. Este producto derivado de la cáscara del langostino permite mejorar la calidad de la carne y disminuye los procesos de oxidación durante el congelado.

Con el fin de conocer más en detalle este proyecto, NOS entrevistó a la Dra. Marcia Mazzuca, Investigadora del CIT GSJ – CONICET– Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, comentando cómo surge el mismo, las pruebas y los beneficios. Economía y ambiental.

Aprovechando los residuos

El proyecto surgió en base a una convocatoria del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación para subsidiar investigaciones que tiendan a resolver problemáticas regionales. La búsqueda de alternativas para la utilización de residuos de la pesca era uno de los temas principales.

En un principio se estudió la composición de los residuos sólidos de diversas especies de peces y crustáceos, pero dado el aumento progresivo de residuos de langostino, la investigación se fue focalizando al aprovechamiento de estos últimos, que tiene componentes muy interesantes desde el punto de vista nutritivo.

Del langostino, no se descarta nada

El proyecto tiene una parte científica y una tecnológica. En la parte científica se está probando la efectividad de un aditivo para la alimentación de peces, utilizando ingredientes que están siendo extraídos de los descartes del langostino, detalló la Dra. Mazzuca. Uno de estos ingredientes es un pigmento natural que tiene la capacidad de colorear las carnes y además es un potente antioxidante, 100 veces superior que la vitamina E. Con este aditivo se procura mejorar el color de la carne de trucha y también preservar su calidad al igual que la del róbalo de cultivo, retrasando el proceso de oxidación, especificó.

En cuanto a la parte tecnológica, están evaluando cómo extraer la mayor cantidad del pigmento al menor costo posible, utilizando tecnologías amigables con el ambiente. “Este pigmento es muy sensible a la temperatura, humedad y al tiempo de almacenamiento, por lo que estamos tratando de desarrollar un método para obtener y preparar el aditivo en donde el pigmento pueda conservar sus propiedades en el tiempo”, indicó.

Viene lo natural, adiós a lo sintético

Al consultarle acerca de cuáles son los beneficios, la Doctora marcó que uno de los principales es que el aditivo es de origen natural. “Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pigmentos que se están utilizando en acuicultura son sintéticos, es decir, fabricados mediante reacciones químicas de laboratorio” y recalcó que cada vez hay más demanda por pigmentos de origen natural.

El aditivo además contiene otros ingredientes naturales como ácidos grasos esenciales que son fundamentales para preservar la salud animal.

El otro beneficio importante es económico, “ya que se espera abaratar los costos de alimentación por disponibilidad regional de la materia prima (el residuo del procesado del langostino). El pigmento que se utiliza en este momento, además de ser sintético es un insumo importado y encarece hasta en un 35% los costos de alimentación en peces, y hasta un 50% del precio del salmón en mercado”.

Por último, como la propuesta implica la utilización de volúmenes de desecho, “esto contribuiría a mejorar la sustentabilidad de la industria procesadora de pescados y mariscos, agregando valor al producto obtenido. También es importante resaltar que utilizando el proceso adecuado, el remanente de la obtención del pigmento puede quedar en óptimas condiciones para la elaboración de otros ingredientes de valor que también están presentes en el residuo y que sirven para otras aplicaciones”, informó la investigadora.

Haciendo las pruebas

En estos momentos se están realizando las pruebas de capacidad antioxidante del aditivo sobre cultivos de róbalo y en unos meses se comenzará a probar la capacidad pigmentadora y antioxidante del aditivo sobre cultivos de trucha arcoíris.

A momento se están realizando los experimentos de efectividad del aditivo. Esto demanda varios meses. “Una vez que se tiene un producto efectivo, hay que realizar una serie de ensayos que demuestren su inocuidad”, expuso Mazzuca. Por otro lado, con los datos de laboratorio del proceso de preparación del aditivo “hay que realizar el escalamiento en planta piloto. En principio la preparación del aditivo está enfocado a la acuicultura, para satisfacer la demanda nacional”. Pero a su vez consideran interesante tener en cuenta que existe una demanda creciente por este pigmento en la alimentación natural como suplemento, ya que sus preparaciones sintéticas no están permitidas para el consumo humano directo.

1300 toneladas de cáscaras desechadas

Según información del Ministerio de Agroindustria de la Nación, las capturas de langostino anual fueron aumentando progresivamente en los últimos 10 años  hasta alcanzar las 203.270 t y los residuos conforman el 70% en peso del langostino -no todo se procesa en puerto-.

Según estimaciones realizadas por el grupo de investigación, las cantidades anuales de cáscaras desechadas industrialmente en las ciudades portuarias patagónicas alcanzan en promedio las 1300 toneladas anuales. Los residuos se descartan en cavas que cedió la empresa Tec Petrol, sin pre-tratamiento ni reutilización. Hay informes científicos sobre el desequilibrio ecológico (superpoblación de gaviotas) que generan los descartes en Patagonia.

Se trata de una problemática nacional, y mundial, con una solución –encaminada- que comienza a gestarse a raíz de investigaciones y trabajo incansable, nada más y nada menos que desde nuestra Patagonia.

 

Dra. Mazzuca

Investigadora CIT-GSJ – CONICET–UNPSJB

Profesora Adjunta Química Orgánica II

Departamento de Química – UNPJB

 

Manos a la obra

La mayor parte del trabajo se está realizando en los laboratorios que comparte la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) en Comodoro Rivadavia con el CIT Golfo San Jorge, que es un Centro de Investigación y Transferencia dependiente de CONICET.

Los experimentos dietarios sobre peces de cultivo se están realizando mediante un acuerdo de trabajo en las instalaciones del Laboratorio de Cría de Moluscos y Especies de Agua Fría que tiene la Agencia Comodoro Conocimiento en el puerto de Comodoro Rivadavia.

La parte relacionada con experimentos de actividad antioxidante se efectúa en el Instituto de Biología Molecular (IBIMOL) de CONICET que funciona en la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la UBA. Dos de sus doctorantes realizan viajes periódicos y desarrollan allí parte de esas actividades, capacitándose también en ese tema.

 

Formando recursos humanos capacitados

Es un proyecto interdisciplinario en donde participan investigadores de las áreas de Bioquímica, Química, Biología e Ingeniería Química de la UNPSJB, del CIT-GSJ-CONICET y una investigadora de IBIMOL-CONICET.

Mazzuca remarcó que el desarrollo del proyecto es además un espacio propicio para la formación de recursos humanos capacitados para la resolución de temáticas regionales; dos de los participantes están realizando sus tesis doctorales en la temática y se facilita la participación de estudiantes del último año de las carreras de Ingeniería Química y Bioquímica en algunas de las actividades.

 

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