En Río Gallegos

Un puerta a puerta contra la ESI

Son en su mayoría jóvenes, todos involucrados con iglesias evangélicas que ayer salieron a buscar firmas en contra de que la educación sexual integral escape a la lógica binaria.

Este es el panfleto que repartieron ayer por los barrios riogalleguenses
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*Por Sara Delgado

Días atrás, en plena clase de Educación Sexual Integral, una nena de sexto grado de la localidad de Roca, pudo poner en palabras que el maestro las abusaba en la escuela. De inmediato lo apartaron del cargo y la denuncia abrió una investigación penal.

Y es que la escuela es una institución donde estos casos pueden no sólo detectarse sino también prevenirse, garantizando a los niños y niñas el acceso a la educación sexual integral, una ley que tiene más de una década. Sin embargo, su implementación homogénea todavía es una deuda en varias provincias.

Cuando este año estalló el reclamo por la legislación del aborto en la Argentina, los sectores autodenominados “pro-vida” advertían que ese no era el camino, y que lo mejor era educar a los jóvenes para prevenir el embarazo no deseado.

Cuando el Senado rechazó el proyecto de ley y el aborto clandestino mantuvo su status quo, estos mismos sectores que se identifican con pañuelos celestes iniciaron una campaña en contra de la Ley de Educación Sexual Integral, asegurando que no debía incluirse algo que ellos llaman “ideología de género” es decir, el reconocimiento de la diversidad sexual que integran quienes forman parte del Colectivo LGBTIQ.

El mes pasado, el Consejo Municipal de las Mujeres (Conmujer) denunció que estos grupos vinculados a iglesias evangélicas fomentan actos discriminatorios y homofóbicos “peligrosos para la sociedad en su conjunto”.

Ayer, este sector salió a buscar firmas, nombre y número de documento para avalar el rechazo a la aplicación de la ley de ESI, con folletos que dicen cosas como “los hijos son de los padres, no del Estado” “No a la ideología de género” y reclamando que “no se le quite el derecho a los padres de educar a sus hijos en cuanto a la moral sexual”.

También piden que los establecimientos puedan elegir su propio “ideario institucional” que es al derecho a la educación sexual integral, lo mismo que la objeción de consciencia al aborto por causales.

Uno de los debates con los que el feminismo irrumpe a fines del Siglo XIX es el que diferencia el sexo bilógico del género, que es una construcción sociocultural.

Para los “pro-vida” esto no es así. Ellos sostienen que la lógica es binaria y fuera de eso, algo está mal en quienes se perciben en la disidencia. Así, reclaman que no se imponga “una enseñanza sexual ideológica basada en conceptos culturales y subjetivos, despojándolos de toda argumentación científica” y exigiendo que “no haya erotización” de los niños y niñas.

Justamente esto es similar a lo que ayer planteó el presbítero y vicario judicial de la Arquidiócesis de Salta, Pedro Loyola Pinto, que argumentó que los casos de pedofilia en la Iglesia Católica se daban por “una sociedad erotizada”.

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