Camino al 2019

Giubetich intentará ir por la reelección en Río Gallegos

Buscará mejorar su imagen hasta junio del año entrante. Se lo comunicó a algunos allegados políticos.     

Roberto Giubetich. (Foto: C.G)
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Con competidores dentro y fuera del partido, el actual intendente Roberto  Giubetich decidió (hasta ahora) ir por un nuevo mandato en la comuna de la capital santacruceña.

El lanzamiento del plan de saneamiento, cuidado ambiental y recuperación vial para Río Gallegos que realizó el lunes pasado no fue casual. Si bien busca mejorar los servicios en una ciudad literalmente sucia, independientemente del paro del SOEM, el jefe comunal lo vio como la señal de largada para mejorar todo, incluso su imagen.

Ya se lo comunicó a allegados del partido y cercanos. Espera renovar su imagen de acá hasta junio del 2019, fecha bisagra y con tiempo suficiente, si logra mayor consideración del vecino, para quedarse en el sillón comunal.

La oposición lo rodeará de candidatos y apostará su mejor carta: Pablo Grasso. Se encargará de advertir -sin tapujos, de hecho ya lo señalaron- que su gestión fue “peor que la de Cantín”, quien renunció a meses de terminar su mandato, y permitió la asunción de Grasso, que fue el más votado pero perdió por culpa de la Ley de Lemas.

Giubetich ganó gracias a Pablo Fadul, quien por pocos sufragios no fue electo Intendente. Fadul buscará por segunda vez ganar y así cumplir el clásico binomio presidente del Comité Local de la UCR equivale a Intendente. Pero no es el único.

Su gabinete original presentado el 4 de diciembre del 2015, días antes de asumir, contaba con diversas líneas del radicalismo. El plan no salió bien. Oscar Pérez, quien iba a ser el Secretario de Convivencia Ciudadana, renunció un día antes de jurar. "Los motivos que han llevado a esta decisión responden al desacuerdo entre nuestro sector y quien llevará adelante la Intendencia de la ciudad", declaró el mismo Pérez en un comunicado a los medios.

Pérez fue el primero de una seguidilla de renuncias, cuya última se completó con César Guatti, secretario de Gobierno en el mes de junio. Esto implica “fuego amigo” que si bien sumarán al más votado, buscan  ganar y no sumar.

 

Resumen de gestión

El 28 de diciembre, 18 días después de asumir, y al mismo tiempo que la Gobernadora declaró la Emergencia Administrativa y Económica (que finalizó en marzo de este año). A los meses recibió ayuda de Nación. Pagó sueldos, mantuvo tranquilo al SOEM, hasta que en 2017 el conflicto que lejos está de parecerse al actual, otorgó 20,5% de aumento. El porcentaje superó la expectativa de Nación que bajó línea para que las sumas no superen el 17%, y la ayuda financiera dejó de llegar.

En 2016 cerró el Teatro Municipal, cuya clausura iba a ser momentanea. Hasta la fecha no se reparó con los fondos que supuestamente iba a aportar Nación. (En septiembre se anunció su puesta en valor, nuevamente).

En el HCD de Río Gallegos fue citado dos veces para conocer las finanzas, algo que no había sucedido con ningún jefe comunal. (El recinto no contó durante 2017 con fondos ni “para sacar fotocopias”, según indicó en ese momento Evaristo Ruiz, quien se desempeñaba como Presidente del Concejo, ya que los recursos son manejados por el Ejecutivo).

Durante este lapso amenazó con renunciar varias veces, pero la gestión “no arrancaba” advertían opositores y adeptos. Incluso lo admitió en una conferencia de prensa realizada a fines del 2017 luego de una reunión con los concejales para acordar el pedido de giro al descubierto al Banco Santa Cruz de 10 millones de pesos para garantizar sueldos.

Este año sufrió el impacto de las finanzas por el nuevo coeficiente de Coparticipación que distribuye los recursos a municipios según el censo 2010. La comuna no recibe cerca de 15 millones de pesos menos por mes. (Por esto, el Ejecutivo acudió a la Justicia, ya que según la Constitución Provincial una comuna no puede recibir menos de lo que percibía).

La salud luego le jugó una mala pasada. Se ausentó varios meses a inicios de este año. Afronta un paro municipal cuyo conflicto lleva 9 meses y que provocó, entre tantos problemas graves, los desbordes cloacales que todavía no se solucionaron y la declaración de otra Emergencia: La Sanitaria en mayo. Las heladas lo favorecieron, porque la basura acumulada y líquidos tóxicos se congelaron. Pero los barrios se inundaron de desechos, basura y perros. La situación se judicializó y obligó al Municipio a confirmar un plan de limpieza, y mantenimiento del Vaciadero por el manejo de la basura, ya que la quema indiscriminada produce gases altamente  tóxicos.

El nuevo Vaciadero, que nunca llegó a concretarse por supuestos caso de corrupción de la gestión de Raúl Cantín en el manejo de 80 millones de pesos enviados por Nación (gestión de Cristina Fernández), entre 2013 y 2015, quedó en la nada, luego de una auditoría ordenada por el juez Claudio Bonadío en 2016.

Ahora de a poco, las temperaturas  empezaron a aumentar. Como una carrera contra el clima, para que los desechos no se noten y larguen mal olor, Giubetich  espera limpiar la gestión, y si lo votan, seguir cuatro años más.