Por el aborto legal

Los pañuelos no se guardan

Ayer hubo convocatoria en varias localidades de Santa Cruz para participar del Día de la Acción Global por el Aborto Legal, que en nuestro país sigue siendo un reclamo que mostró que a más de un mes de que el Congreso le diera la espalda, los pañuelos se siguen llevando.

El pañuelazo terminó en el Hospital de Río Gallegos
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Por Sara Delgado

El 28 de septiembre está instituido como el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, una oportunidad en la que el movimiento de mujeres aprovechó para recordarle al Estado que las mujeres siguen abortando en la clandestinidad.

Santa Cruz no fue ajena a la jornada de lucha en la región de América Latina y el Caribe. Por la tarde, las organizaciones como La Ola de Puerto San Julián, el Frente de Mujeres Juana Azurduy o la Mesa de Mujeres que reúne a distintas organizaciones de Río Gallegos, movilizaron con un pañuelazo que no tuvo nada que envidiarle a aquellos de la antesala al 8 de agosto.

En esta capital, las agrupaciones se dieron cita en Kirchner y San Martín para marchar hasta el Hospital Regional de Río Gallegos, con la intención de recordarle al sistema de salud pública que es ahí donde quieren el aborto legal, seguro y gratuito y que son ellos quienes tienen que garantizar que, mientras tanto, la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) se cumpla sin objeción.

El pañuelo verde estuvo en cabezas haciendo moños, las muñecas de ellas y de compañeros, en el cuello y en las mochilas, pero no hubo que desempolvarlo porque desde la marea verde, ese que es símbolo de un reclamo que tiene lugar hace 33 años de encuentro de mujeres, ayudó a la aparición de otro para que la Iglesia y el Estado, sean asuntos separados.

“En el Día Internacional por la Despenalización del Aborto, concentramos y movilizamos. ¡Porque no queremos ni una muerta más por aborto clandestino, porque no queremos que la iglesia se siga metiendo en nuestros cuerpos, porque queremos decidir, porque no queremos financiar a la iglesia pedófila” reclamaron desde Las Rojas, que tenía el grueso de los pañuelos naranjas.

La idea de que las agrupaciones no dejen de habitar el espacio público es imperiosa, sobre todo porque después de que los senadores pasasen a la historia por haber votado por el estatus quo del aborto clandestino, aquellos que decían defender la educación sexual para prevenir los embarazos no deseados, resultaron ser una farsa.

Así, por ejemplo en Río Gallegos, espacios de los denominados “provida”, vinculados a las iglesias evangélicas lograron el aval del Concejo Deliberante para hacer una charla contra el aspecto de la diversidad que incluye la Educación Sexual Integral (ESI), aduciendo que la “ideología de género” pervierte.

A nivel país, lo que era un Ministerio de Salud al que el movimiento feminista le reclamaba mayores garantías para el acceso, terminó jibarizado a una Secretaría y en las más de 4500 páginas del Presupuesto Nacional para 2019, la palabra “aborto” no aparece ni una vez.

Sin embargo, según contó ayer Delfina Pozzo en El Cronista, para fortalecer la Educación Sexual Integral, la ley de leyes prevé asignar “$102,9 millones, un salto de 370% respecto de 2018”, que cae a una mejora del 250% si se tiene en cuenta la inflación. 

Lo cierto es que sostener la interrupción del embarazo en la ilegalidad no hizo que menos mujeres decidieran abortar, ni que hubiera menos atenciones por abortos inseguros en los hospitales públicos, que es de dónde se sacan las cifras oficiales que año a año dio el ex Ministerio de Salud.

 


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