Una cuestión cultural

La vida en tres colores

Entre las decisiones que los ciudadanos de Río Gallegos deben tomar todos los días, está la de respetar los semáforos, algo que preocupa por la cantidad de accidentes y muertes que se produjeron en los últimos años. “Es una cuestión cultural”, dijo Paola De Gaetano.

Los últimos semáforos costaron un millón y medio de pesos.
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Pasan los años, pasan las campañas de concientización y se suceden los accidentes, pero nada cambia en Río Gallegos, donde las estadísticas siguen preocupando por la imprudencia de los conductores a la hora de respetar las normas de tránsito y en particular los semáforos, que siguen siendo solicitados para “esquinas peligrosas”, cuando en realidad lo peligroso es la inconsciencia de los conductores a la hora de pasar los semáforos en rojo sin medir las consecuencias.
En Santa Cruz, cada año se registran alrededor de dos mil accidentes, según el Registro Provincial de Accidentes de Tránsito (Re.P.A.T). 
Las medidas de prevención, los controles e incluso la colocación de semáforos, tampoco parecen alcanzar para atenuar la problemática, de la cual tomó nota el Municipio, pero advirtiendo de “una cuestión cultural” más allá de las decisiones políticas.
Santa Cruz está entre los primeros puestos del ranking de las provincias con mayor tasa de accidentes viales y el debate sobre los semáforos llegó a boca de la directora de Obras Públicas, Paola De Gaetano, quien dialogó con TiempoSur y sostuvo que el hecho de tener semáforos es también parte de la dedicación de la gente. 
“El problema acá es la velocidad a la que circulan todos y que nadie respeta las reglas. Si ponemos todos un poquito, no sería tanta la necesidad de los semáforos. Lo lograríamos si la gente supiera y respetara el “ceda el paso” y fuera a la velocidad que corresponde, pero me parece que no”, afirmó.
Además, advirtió que “el mantenimiento de los semáforos implica un dineral”, señalando que conlleva mucho dinero no sólo instalar un nuevo semáforo, sino también cambiar los controladores de los que ya están para sincronizarlos, como lo hicieron en avenida San Martín. 
“Eso conlleva un montón de plata y no podés cambiar sólo un controlador, sino los de toda la avenida y eso es lo que muchas veces no se ve”, indicó. 

LOS NUEVOS
La Directora contó que, durante el verano, los trabajadores del sector de Dirección General de Obras y Servicios instalaron cuatro semáforos nuevos en Río Gallegos y que, a su entender, los puntos críticos de la ciudad estarían resueltos. 
“Por otro lado tenemos una triste realidad que es la de la Autovía, que no se puede semaforizar porque es una vía rápida y donde se entorpece la entrada y la salida por el mal diseño que tiene, pero no comparto que hagan falta más semáforos y sí advierto que conlleva mucho dinero el mantenimiento”, reiteró.
¿Detalles de los costos? La funcionaria indicó que la última licitación tuvo un monto aproximado de 1.500.000 de pesos para instalar sólo los semáforos en dos o tres esquinas, aclarando que del resto se tienen que encargar con fondos y mano de obra del Municipio.

“UNA CUESTIÓN CULTURAL”
En eso podemos coincidir. El problema no pasa sólo por instalar semáforos, sino por conducir a la velocidad permitida y respetando el paso en cada esquina.
Sobre eso, Paola advirtió: “Si vos vas a 60 y llegás a una esquina en la que sabés que tenés que ceder el paso, no tenés por qué tener un semáforo. Es una cuestión de educación vial. Es lo mismo que pasa con el parque urbano, que tenemos que estar cuidándolo porque sino lo rompen. Es una cuestión más cultural que seguir llenando de semáforos las esquinas”.
Párrafo aparte merece el circuito por el que pasa una resolución del Concejo Deliberante hasta que se transforma en la adquisición de un semáforo, si es que lo amerita.
Todo comienza en el Concejo Deliberante, desde donde se originan resoluciones, que son “expresiones de deseo de los concejales”, que se aprueban por mayoría. 
Con respecto al Municipio, eso es evaluado por la Dirección de Planeamiento y Desarrollo Urbano para luego llegar a los especialistas de Accidentología Vial, donde se decide la factibilidad de instalar o no de acuerdo a las estadísticas de los accidentes y a importancia que planeamiento le dé a la línea y el tránsito que haya en el lugar.
“Recién allí pasa a nosotros que, en un trabajo en conjunto con la Dirección General de Obras y Servicios hacemos el pedido de adquisición en caso que nos digan que es necesario. Se hace todo un estudio de factibilidad y no es que de forma caprichosa se instala un semáforo”, explicó Paola.
En cuanto a la proyección de nuevos semáforos para la ciudad, comentó que podría hacerse con el Fondo Soja, pero aclaró que tampoco pueden destinar todo el dinero a comprar semáforos, porque con ese dinero también tienen que afrontar el mantenimiento de los pozos de bombeo, algo que asumen como prioritario para los vecinos.
“Con ese dinero también podemos arreglar un gimnasio, pero obviamente que, cuando los accidentes son reiterados o si se considera que es necesario, se compra en la medida de las posibilidades”, sostuvo.

EN LA CALLE
Nadie mejor para explicar lo que sucede en la calle que los trabajadores del tránsito y Mario Cárdenas es el Jefe de la División Operativa de Tránsito Municipal.
Él dialogó con TiempoSur y contó que muchos los respetan cuando hay presencia de inspectores en la vía pública o en lugares donde hay semaforización, pero contó que muchas veces pasa que, “por ganar los últimos segundos cuando pasa del verde al amarillo y luego al rojo, mucha gente acelera para lograr pasar”, indicando que un 30 por ciento de los accidentes en esquinas con semáforos es por imprudencia de los conductores.
“Hoy por hoy, la falta de respeto a las luces del semáforo es la tercera causa de multas en Río Gallegos”, afirmó.
En cuanto a la cantidad de semáforos que hay en la ciudad, piensa diferente a De Gaetano: 
“Todavía estamos lejos de llegar a un ideal. Los últimos dos sistemas que se colocaron fueron en puntos críticos de Río Gallegos y todavía tenemos varios puntos críticos, como la esquina de Chile y Belgrano, donde se producen muchos accidentes de tránsito, por lo que los vecinos están pidiendo semáforos hace mucho tiempo y a través del área de Accidentología, que depende de la Dirección de Tránsito, se elevaron informes de lugares críticos luego de haber realizado informes de los lugares y de haber dialogado con los vecinos por la cantidad de accidentes que hubo”.