Columna

El duelo tras una muerte cercana

La muerte no termina con una persona, la muerte termina con un vínculo, porque esa persona ya no está más afuera, pero siempre va a estar dentro de nosotros el recuerdo. El duelo se trata justamente de cambiar la manera de relacionarnos con aquel que partió: ya no lo vamos a encontrar activamente afuera, sino en nuestro recuerdo. La ausencia del otro afuera es lo que nos causa ese dolor enorme. Aprender esa nueva manera de relacionarnos con nuestro ser querido es un proceso sumamente doloroso y difícil.

  • 17/02/2016 • 10:16
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¿Cómo podemos ayudar y consolar a aquel que perdió a un ser querido?

Todos en algún momento de nuestra vida vamos a acompañar a alguien en el proceso del duelo, y también nos van a acompañar a nosotros; por eso, veamos algunas ideas prácticas:

  • No explicar. El dolor es una pregunta sin respuesta, al dolor no hay que distraerlo, sino gastarlo; y no hay que tenerle miedo.
  • Validar las emociones. El dolor es único, nadie jamás va a entender el dolor del otro, y no lo podemos entender porque es intransferible. Debemos dejar que el otro exprese lo que le pasa, lo que siente, ya sea enojo, culpa, miedo, inseguridad, etc.
  • El dolor también es parte de la vida, por eso no tenemos que evitarlo. Poder estar, abrazar y cuidar al otro es muy importante, como también es necesario preguntarle al doliente cómo quiere que lo acompañemos, porque cada persona tiene un estilo diferente de duelo, y si queremos ayudar, debemos estar atentos a la necesidad de la persona: tal vez el doliente necesita que lo escuchemos, que lo acompañemos, que guardemos silencio o quizás quiere estar solo.
  • Permitir el recuerdo. Tengamos presente que el recuerdo sana. Sabemos que con cada muerte algo de nosotros muere, y que cada duelo es distinto, pero compartir las fotos y los recuerdos con los demás es algo que ha ayudado a muchísimas personas.

 

El duelo es un proceso normal de recuperación que necesitamos pasar, de lo contrario, las emociones guardadas se transforman en un peso emocional y a veces en enfermedades; es un proceso normal que sucede tras una pérdida y es necesario que lo vivamos y lo traspasemos. Sea cual fuere el duelo que decidamos hacer, aprendamos que “el dolor no es un estado, sino un proceso”. Necesitamos dar y darnos el lugar y el tiempo para poder vivir ese dolor, para que al hacerlo, nos podamos reconciliar con la vida.

 

 

Por Lic. Bernardo Stamateas.

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