Historia

La terrible y lenta muerte del hombre “más radioactivo” del mundo

Hisashi Ouchi fue considerado el ser humano que mayor carga radioactiva absorbió en la historia, lo que lo llevó a tener una agónica y lenta muerte que duró 83 días.

Hisashi Ouchi murió el 21 de diciembre de 1999. (Foto: Twitter / @ozlemozlem07_
Hisashi Ouchi murió el 21 de diciembre de 1999. (Foto: Twitter / @ozlemozlem07_
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El 30 de septiembre de 1999, a las 10.35 de la mañana, Hisashi Ouchi, un operario de la planta nuclear japonesa de Tokaimura, se encontraba con un compañero arrojando una solución de óxido de uranio en ácido nítrico en un tanque de sedimentación.

En un momento concreto la cantidad fue tal que la reacción en cadena de la fisión nuclear se volvió autosuficiente, emitiendo una gran radiación gamma y de neutrones. Hisashi Ouchi se encontraba junto al tanque, Masato Shinohara se encontraba junto a una plataforma y un tercer empleado, Yokokawa, se encontraba en su escritorio a unos cuatro metros de la zona. Tras un destello azul, sonaron las alarmas de radiación gamma, y los dos técnicos no tardaron en sentir dolores, náuseas, dificultad para respirar y otros problemas médicos

Ouchi, recibió una radiación miles de veces superior a la dosis media anual que puede soportar cualquier ser humano. De acuerdo con un informe realizado por la cadena española Antena 3, el operario recibió una carga radioactiva similar a la emitida en el epicentro de la explosión atómica de Hiroshima.

De esta forma, este empleado de la planta nuclear se convirtió en el ser humano que estuvo expuesto al más alto grado de radiación en toda la historia. Y esa enorme radiactividad lo destruyó en menos de tres meses.

Masato Shinohara, el otro operario que se encontraba junto a Ouchi, aunque estaba un poco más separado de la pileta, también recibió una alta dosis de radiación.

Cuando llegó al hospital, Hisashi Ouchi tenía la piel roja e hinchada de la exposición, y por aquel momento no parecía presentar más síntomas. Pero cuando los médicos analizaron sus cromosomas descubrieron que se habían descompuesto, por lo que no pudiendo regenerar ninguna de las células de su cuerpo. También había reducido a 0 sus glóbulos blancos

Una terrible agonía

Por la radiación, era imposible que las células del cuerpo de Ouchi se regeneraran, y el japonés pasó 83 dolorosos días en el hospital con vida.

El operario comenzó a perder la piel, por lo que fue sometido, sin éxito, a numerosos injertos. Su hermana donó células madre periféricas para intentar recuperar el sistema inmunológico de Ouchi, pero no funcionó. Poco tiempo después se descubrió que la radiación también estaba destruyendo a las células trasplantadas.

El hombre sufrió dolores de todo tipo y dificultad para respirar se sumaban a los demás signos de deterioro constante. Hemorragias internas y pérdida de líquidos corporales a través de la piel, hacían su situación cada vez más insostenible. Recibía unas 10 transfusiones sanguíneas por día, pero las pérdidas no paraban. Incluso, llegó a sangrar por sus ojos.

Ouchi llegó a rogar que ya lo dejaran en paz. “No puedo soportarlo más, no soy un conejillo de Indias”, dijo el paciente. Es por esto que los médicos lo pusieron en coma inducido. Su cuerpo estaba completamente deshecho, e incluso los músculos comenzaban a despegarse de los huesos cuando, al día número 59 de la internación, Ouchi sufrió tres paros cardíacos en menos de una hora.

Hisashi Ouchi murió el 21 de diciembre de 1999, a causa de una falla multiorgánica. En tanto que Masato Shinohara, el otro empleado expuesto directamente a la radiación, murió el 27 de abril de 2000, después de soportar varios meses de tratamiento.

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