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El misterio de “Okiku”, la muñeca poseída a la que no para de crecerle el pelo

Okiku, la muñeca poseída, es una leyenda japonesa que toma el nombre de una nena con una historia más que espeluznante.

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Cuenta la leyenda que un chico japonés le regaló a su hermanita una muñeca para que la acompañe durante sus últimos días de vida. Ella la llamó Okiku sin saber que ese nombre escondía una historia de terror.

Al morir la nena, la familia la puso en un santuario junto a su hija, pero con la Segunda Guerra Mundial, el juguete terminó en el tempo Mannenji de Japón. Con el tiempo fue pasando por varios lugares hasta llegar a Hokkaido, donde permanece hasta el día de hoy. Los turistas que la visitan afirman que en sus ojos hay una humedad como si estuviese llorando y que su pelo crece.

En cuanto a la historia de Okiku, forma parte de un cuento llamado “La casa del plato en Bansho”. Este se trata de una criada a la que se le rompe un plato de su amo y que, si bien intentó esconderlo, no pudo mantener el secreto y se lo contó a la esposa del señor.

La mujer comenzó a pegarle y le juró que le cortaría un dedo cada día. Tras este calvario, se quitó la vida al tirarse de un pozo. Desde entonces, su espítiru rencoroso permanece en sus profundidades y quienes se acerquen pueden escucharla decir: “Un plato, dos platos, tres platos...”.

Esta leyenda se convirtió en muñeca cuando en 1932 un chico viajó a Sapporo para comprarle una muñeca a su hermana, que tenía una enfermedad terminal. La nena murió con “Okiku”, como la nombró, en sus brazos, y la familia decidió que la acompañe hasta en el santuario donde pusieron sus restos cremados.

Con la Segunda Guerra Mundial, tuvieron que mudarse de localidad y se llevaron al juguete consigo porque creían que conservaba el alma de su hija. Fue así que la trasladaron al templo Mannenji, pero fue pasando por varios lugares hasta llegar a Hokkaido. Quienes la vieron, afirman que su pelo crece y que en sus ojos hay lágrimas.

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