Sin control

Vecinos que hacen lo que quieren

Desde nuestro medio se ha planteado en varias ocasiones el descontrol que existe en torno a la construcción en espacios de uso público que poseen varios complejos habitacionales de la ciudad. En este caso, vecinos del barrio 225 Viviendas han pedido al Municipio unificar criterios y determinar qué se hace con los vecinos de la planta baja de los edificios que han hecho uso indebido de espacios comunes.

Referentes junto a Participación Ciudadana (Ilustrativa)
Referentes junto a Participación Ciudadana (Ilustrativa)
COMPARTÍ ESTA NOTA

Hace ya muchos años Río Gallegos atraviesa una situación tremendamente irregular en cuanto la edificación de índole privada. Desde vecinos que rompen las calles para arreglos en la red y nunca terminan la reparación, hasta personas que sin autorización alguna y por fuera de toda reglamentación amplía su vivienda, en muchos casos haciendo uso de lo propio, pero también de lo ajeno. La edificación informal ha ido en aumento, sobre todo en barrios donde las familias esperan definiciones con relación a la titularidad de la tierra y la propia vivienda, o en complejos habitacionales como edificios, donde las familias que habitan la planta baja se creen en la libertad de construir en los espacios internos de uso público, e incluso, en muchos casos, veredas. Por fuera de toda ordenanza vigente y apañados por la eterna falta de control municipal.

Si bien esta situación ha sido observada a lo largo de toda la ciudad, lo cierto es que se puede ver un mayor abuso en barrios como el Jorge Newbery, barrio 400 Departamentos, barrio Docente o en la gran cantidad de edificios que se ubican sobre calle Costa Rica o La Esperanza, sectores donde a simple vista la situación es abusiva e incluso algunos vecinos acusan que se han apropiado hasta de una plaza.

En esta ocasión nos abocaremos a la situación del barrio 225, el gran complejo de edificios que justamente se ubica entre las calles Juan Domingo Perón, Costa Rica, Cañadón León y Antonio Rivero.

En diálogo con TiempoSur, Luis Huanca, vecino referente del grupo de autoconvocados de sector, explicó que “hace un tiempo nos hemos unido para ayudar a gestionar soluciones para las problemáticas del sector”. En este camino a lo largo de estos meses han encontrado algunas respuestas por parte del Municipio en torno a cuestiones que tienen que ver con la identificación del sector y respuesta en saneamiento, además de haber generado relación con los sectores de participación ciudadana desde donde también se ayuda con la gestión de respuestas.

En torno a los lugares públicos en estos edificios, vale la pena mencionar que son espacios comunes de uso propio, o sea que el vecino es el responsable del mantenimiento, como cualquier vecino de su vereda, lo que no lo habilita a hacer cualquier cosa. No se puede construir.

Huanca contó a nuestro medio que “fue planteado este tema a la Municipalidad, pero hay una problemática y hay que unificar criterios. Hay casas que aún dependen del IDUV y otras ya están pagadas por los dueños. Se tiene que juntar el Municipio y el IDUV y determinar si se saca o si se le va a cobrar al vecino que hizo lo que quiso ya que en su momento no hubo control, pero hay que sentarse”.

Según comentan algunos viejos habitantes del barrio es difícil que ya a esta altura les hagan tirar abajo lo que hicieron, hay ampliaciones grandes, pero “deberían cobrarles e invertirlo en las necesidades del barrio”.  

COMENTÁ