Celebración

San Cayetano, pan y trabajo

El santo italiano falleció el 7 de agosto de 1547 a los 66 años y su cuerpo descansa en Nápoles. Su imagen fue traída a Buenos Aires desde Santiago del Estero por la beata María Antonia de Paz y Figueroa. En la década del ‘30, la falta de comida y trabajo popularizaron su veneración.

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El 7 de agosto la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San Cayetano de Thiene, sacerdote italiano que fundó la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, y que es conocido por sus devotos como el patrono del pan y del trabajo.

"Que no nos falte el pan, la paz y el trabajo", reza la oración para pedirle a San Cayetano y es que la historia de este santo que dedicó su vida a ayudar a quienes menos tenían se esparció por el mundo. Sin esperar nada a cambio y con las limosnas que recibía por ofrecimiento de quienes seguían sus pasos, logró cambiarle la vida a enfermos y necesitados. Un día como hoy pero hace 474 años atrás data el fallecimiento de quien nació como Cayetano de Thiene pero se conoció como Santo de la Providencia, patrono del pan y el trabajo.

Cada 7 de agosto, fecha de su muerte, se conmemora el Día de San Cayetano, y miles de fieles se acercan a las iglesias que lo veneran para recordarlo, pedirle y agradecerle.

Nació el 1º de octubre de 1480 como hijo de los Condes de Thiene, pero poco le importó el alto nivel social de su familia, puesto que su vida tomó un rumbo completamente distinto después de graduarse con un doble doctorado en derecho civil y canónico de la Universidad de Thiene, hoy conocida como Universidad de Padua. Su padre era militar y falleció cuando él tenía apenas 12 años, mientras su madre, María da Porto, se hizo cargo de Cayetano y sus hermanos.

San Cayetano, figura y lucha

Al finalizar sus estudios, su vida giró hacia el catolicismo y lo nombraron protonotario apostólico del Papa Julio II en Roma, servicio que brindó hasta 1513 cuando el Sumo Pontífice falleció. No obstante, no dejó de lado aquello que tanto pregonaba. Se esforzó para llegar a ser sacerdote, lo que finalmente logró a los 35 años y conformó el Oratorio del Amor Divino junto a otros colegas.

Al volver a su ciudad natal creó "hospitales para enfermos incurables" y consagró mucho tiempo a apoyar y dar buenos augurios a las personas que se encontraban internadas en dichos nosocomios, lo cuales también impartió en Verona y Venecia. Fue en dichos sanatorios que, según cuentan las historias religiosas, el santo logró realizar milagros, como por ejemplo la limpieza de la pierna de una joven que, comprometida por la gangrena, estaba a punto de ser amputada. Al otro día, la extremidad no tenia signos de enfermedad.

Fiel luchador contra la Reforma Protestante que sostenía la división de la Iglesia, gran parte de su vida fue dedicada a impedir que esto continúe expandiéndose, por lo que dio inicio en Roma a la Orden de los Teatinos, mayormente conocida como la Orden de los Clérigos Regulares, en compañía del obispo que luego se convirtió en el Papa Pablo IV, Juan Pedro Caraffa. El objetivo de esta organización era "renovar el clero, predicar la doctrina, cuidar a los enfermos y restaurar el uso frecuente de los sacramentos", y viajó por toda Italia predicando esos valores.

Uno de dichos lugares fue Venecia, donde encontró un compañero como Jerónimo Emiliani, quien desde el laicado desarrollaba labores similares a la de Cayetano ayudando a quienes más lo necesitaban. El oriundo de Vicenza le brindó su ayuda para crear una rama de los Clérigos Regulares, la Orden de los Padres Somascos.

El último sitio al que concurrió fue Nápoles, donde con su trabajo y amabilidad supo conquistar las almas de los napolitanos, quienes se volvieron devotos de toda su labor y creencia. Allí pasó sus últimos días, creyendo y defendiendo la misericordia de Dios, hasta que falleció a los 67 años por una enfermedad.

En Río Gallegos

Anoche comenzaron en esta capital las celebraciones en honor a San Cayetano, justamente en el Santuario que lleva su nombre.

Al respecto el Padre Raúl Domínguez, párroco del Santuario de San Cayetano, contó a TiempoSur que ayer finalizó la novena al Santo donde “hemos rezado por las intenciones de todo el pueblo, en especial por los jóvenes, por los que están con adicciones tanto de droga como de alcohol, por la mujer, los niños, por los peregrinos que van a estar acercándose estos días por aquí; por el pan, el trabajo que en este tiempo de pandemia trajo muchas dificultades”.

Precisó además que “la novena se cierra con la gran vigilia folclórica que celebramos”.

Las celebraciones continuarán hoy con el oficio de las misas religiosas en el Santuario de San Cayetano: a las 10:00, a las 12:00, 15:00, a las 16:00 se realizará la procesión, 17:30 misa y a las 19:00 el oficio central, la que será celebrada por Monseñor Jorge García Cuerva.

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