Iglesia

Pastores hacen su análisis sobre los índices de la pobreza

Ambos Pastores que realizaron ayuda social durante las restricciones por la pandemia, y continúan con su labor, señalaron que la situación es grave y apuntaron a la “conciencia política para evaluar la situación de las personas” y a la “responsabilidad de los que están llevando adelante la conducción política”.

“La pobreza es un presente, pero no debe ser el futuro”.
“La pobreza es un presente, pero no debe ser el futuro”.
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“Esto no se resuelve con platita”, señaló a TiempoSur en la edición del viernes el obispo Jorge García Cuerva, quien advirtió sobre los altos niveles de pobreza en el país, y dijo que la inflación “es el impuesto de los pobres”.

Monseñor señaló que no hay sólo una demanda por la situación económica, sino “a un modo de hacer política”.

Ante esto, TiempoSur hizo tres preguntas referidas a la pobreza a dos Pastores evangélicos: al Pastor Segundo Gamín, del Consejo Pastoral de Río Gallegos y Pastor de la Iglesia Bethel; y al Pastor Bolívar Santos, de la Iglesia del Movimiento Cristiano Misionero.

De acuerdo al INDEC, en el primer semestre de este año, en la Patagonia hay más de 369 mil personas pobres en más de 94 mil hogares.

En Río Gallegos las cifras son crudas: 10.896 hogares están en la línea de la pobreza y afecta a 43.150 personas. En el caso de la indigencia, hay 1.725 hogares en estas condiciones y 6.714 personas (ver recuadro con porcentajes).

 

TS: ¿Cómo y en qué percibe la pobreza en la ciudad y que le llama más la atención?

Pastor Bolívar Santos: Con la pandemia, que lleva casi dos años, como iglesia estuvimos llevando alimentos para alimentar a la gente, con una labor social importante, aunque la pobreza continúa.

Es muy crudo ver esto en los hogares porque tenemos este trabajo de ir hacia las familias, conocemos la situación, y es muy triste, porque por más merenderos que haya, si no hay una conciencia política para evaluar la situación de las personas… sobre todo de los niños que no están comiendo lo que deben, solo fideos y arroz.

Pastor Gamín: Esto venía de antes, y quizás no se le prestaba tanta atención antes de la pandemia. La pandemia generó algo muy fuerte, como el cierre de muchos lugares, que sucedió a nivel mundial, pero que lo empezamos a notar más en el trabajo social ahora. Creo que se nota más por el cierre de muchos negocios y emprendimientos en nuestra provincia. Pero además, no hay un proyecto que permita traer empresas a la provincia o a Río Gallegos, que es la ciudad la cual viene mayor cantidad de gente que otras localidades. En la fundación que tenemos, esto lo notamos porque hemos ayudado con alimentos a alrededor de 1.400 familias, y con la iglesia pudimos hacerlo gracias al aporte de empresas que nos ayudan a comprar  alimentos y nos hacen donaciones. Ha sido una constante la entrega de alimentos, que sigue, no paró. A muchas familias les va a costar, tanto aquel que no tenía nada antes como el que tenía algo y lo perdió. Les va a costar recuperarse y llevar alimentos a su mesa. Tenemos un alto porcentaje de gente en la pobreza con una situación muy complicada.

 

-¿El nivel de pobreza actual superó al de años atrás?

Pastor Bolívar Santos: Por mi trabajo me ha tocado viajar. Estuve en provincias como Santiago del Estero, Jujuy, Salta, y te digo que se me quiebra el corazón. Estuve en esas provincias cerca del año 2000 en adelante cuando era la época de los bonos y era espantoso, hoy no sé la medida, pero es muy grave lo que está sucediendo. Es muy triste ver todo eso. En Jujuy, hablamos con Pastores de esto, o en Salta en donde la realidad es muy cruda.

Pastor Gamín: Creo que es superior. Estoy muy cerca de la gente y vi mucha gente que se acercaba a pedir alimentos, pero eran personas que tenían -por ejemplo- peluquerías, fleteros, gente que trabaja de manera particular y que no tenía manera de trabajar durante la pandemia (con restricciones). Nos damos cuenta de la pobreza pero no es de ahora, viene de hace muchos años y la pandemia hizo que creciera más, y lo notamos. Vino gente que vive con vergüenza a pedir alimentos porque no tenía sustento. Cuando mirabas afuera, tenía un auto y también una casa, pero te pedía una bolsa de alimentos porque directamente no tenían nada para comer. Esto se ha acrecentado muy fuerte.

Muchas congregaciones, algunas más, otras menos, ayudan a los que más necesitan, pero creo que a fin de año será más duro. Quisiera ver cuántas familias podrán comprar un cordero, que debería ser natural, pero lo pagamos una fortuna. La gente no tendrá para comprar un pan dulce y llevar algo a la mesa. Será un trabajo muy duro el que vamos a tener.

 

-¿Qué se puede hacer? (O esto es algo que le corresponde solo a la clase dirigente).

Pastor Bolívar Santos: Esto no escapa a los niveles de Gobierno en todos los aspectos. Como iglesia ayudamos, aunque no todas lo hacen. Pero los recursos son nuestros para ayudar a las familias y nunca lo hemos dejado de lado, tanto con alimentos como con ropa. Pero nuestros recursos son limitados, aunque no dejamos ni dejaremos de hacerlo. Ojalá se pudiera tener conciencia social para hacer un llamado general, y acá hablo de cristianos, sacando a los evangélicos, para que podamos unirnos en una reunión general para ver qué podemos hacer y encarar esto, pero que también incluya a las autoridades políticas. Más que como cristianos como ciudadanos.

Pastor Gamín: Para mí esto es responsabilidad de los que están llevando adelante la conducción política de nuestra provincia. Porque ¿a quién recurre el pobre? La gente quiere trabajar, porque en realidad la pobreza viene por la falta de trabajo y no porque la gente no quiera trabajar. Tiene que ver con un diseño y la forma de abrir la provincia para que vengan empresas y la gente tenga trabajo, porque sino, volvemos a lo mismo. Yo, como iglesia, no quisiera tener que repartir alimentos porque esto tiene que ver con la dignidad de las personas. Queremos que la gente trabaje y tenga su sustento y llevar alimentos a su hogar, pero si no tienen esa posibilidad que deben brindarla quienes gobiernan, esto se va a acrecentar. No se trata de juntar alimentos cuando ese hombre y esa mujer quieren trabajar y tener un futuro para sus hijos. La pobreza es un presente, pero no debe ser el futuro. Debe ser un proyecto de Gobierno, porque no me siento contento diciendo que asistimos a 300 familias. No es lo correcto.

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