Columna de Opinión

La importancia de llamarse REP

Miguel Repiso pasó por Río Gallegos. El libro “Diego, nacido para molestar”, que estuvo presentando en la capital santacruceña, es una obra fundamental (plasmada en maravillosa edición) para entender al Maradona colectivo, al que es pertenencia universal. “Intuyo que lo de Diego se va a transformar en algo religioso”.Por Mariano Tagliotti. 

Miguel Rep.
Miguel Rep.
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Llega una ciudad acelerada, llena de ansiedad, con nervios en tensión, nudo en la panza (los funcionarios juegan un partido aparte) que se viste contrareloj para un Paseo Aniversario que es novedad: no se registra en 136 años una Fiesta local que involucre movida semejante. Manualeros, artesanos, estrellas internacionales, empresarios, pueblo; todos quieren una parte del evento para sí. La Plaza San Martín va a reinaugurarse horas después de la presentación en la Cámara de Comercio, incluyendo aguas danzantes y un lago artificial. Hasta un Papá Noel de dimensiones se suma al desembarco, para acompañar el realista bosque de gnomos sobre rotonda Samoré. Una geografía digna de un dibujo a doble página de REP, el histórico artista gráfico insignia de Página 12.

De una profundidad que estremece, “Diego. Nacido para molestar”, es el hijo rebelde de “Evita. Nacida para molestar”; en términos maradoneanos, nacionales y populares, es un libro bastardo, villero, ilegítimo, negado. La tapa es el puño de Dios, no el gol del siglo.  Obsesivo para la calidad de la edición, termina siendo una obra de altura y barata para la compra: sólo 3.100 pesos, siendo un artículo de culto y colección. Planeta, su editorial, hizo sonar las alarmas apenas Diego se mandó la macana de no resucitar. En la redacción del diario, se vivía un duelo generalizado que no escapaba a las generales de la ley; había que contar la historia, y Diego seguía generando material casi a un fotograma por segundo. Parir la obra, armar el esqueleto, rellenar los huecos, poner a volar el lápiz, fue un proceso interior a la par del trabajo “burocrático”.

Repiso está en su mejor momento, en una trayectoria que no carece justamente de puntos altos. La generosidad va a poder chequearse en cada pregunta, sonrisa, anécdota. Es un amigo de sus amigos importantes (siempre, durante toda la charla, van a estar correteando como fantasmas rebeldes Juan Forn y Quino, sus entrañables recientemente desaparecidos sólo en plano físico…como Diego); la conjunción, el maridaje, es amigable. Maradona hacía muchas cosas bien (cantar, dibujar, Daniel Arcucci dixit), con especial acento en desparramar ingleses y pelearse con los poderosos. REP, a la altura, sale a domar el toro y a caracterizar en viñetas y guión una vida que tiene su rol en las vidas de los habitantes del planeta. El primer astro global, el elegido, convocante de multitudes desde Indonesia hasta Omán, pasando por Bangladesh y Recoleta, desde La Pradera a París. Lo que resulta es un libro que educa sentimentalmente sobre el fenómeno “Diego”. Hay mucha data, pero se la lee entre líneas. Hay espesor, hay momentos de profunda belleza, se respira libertad, Fiorito. El cronista adivina que el Maradona preferido de REP, es finalmente, el de Argentinos Juniors. El que los pasaba parados, el que metió el primer caño, aquel de los años felices. Allí, Repiso es un yuppie curioso de espectadores ilustres, socios vitalicios, sectores de Agustín García y Boyacá. Sólo Elvis Presley ha llegado a cotas de fama tan altas como Maradona, y el patrón se repite; sus deudos quieren saber hasta cómo estaba parado, la manera de respirar, el tono de modulación, la estampa. Esa etapa, 1976 a 1980, es el de un Diego cósmico sin límites, vestido de colorado y esquivando patadas, con rulos. “Ahí termina de moldear su cuerpo, come más seguido. Ahí es imparable. Después le van a pegar hasta romperlo, pero se va a levantar. La historia de Diego es arrancar mal, adaptarse, renacer y triunfar”.

Ese Diego agarra desayunando el desafío de Hugo Gatti, a través de la prensa. “Maradona es un gordito más”, le tira el loco. “Le voy a meter cuatro”, afirma seguro Pelusa, pechito hinchado, 1.65 y 70 kilos de músculo. Queda claro que, al oriundo de Lanús, si le ibas a patear el culo, tenías que tener un plan, cuando te mostrase los dientes. Gatti no lo tenía, se equivocó y pagó, con cuatro pepas. Nunca más lo subestimó.

 

¿Es una oda al conflictivo?

Un elogio de sus errores, contradicciones, sinsentidos, marchas (la del NO AL ALCA, épica), contramarchas (comunista con Ferrari), sinsabores, soledades, ¿resentimientos?

Sí, es eso y mucho más el libro de REP.

Captar el Universo Maradona. Entre todos los Maradonas. Siendo un mortal. Que describe a un D10S.

¿Se les ocurre mayor desafío?

Cae el telón. Repiso firma ejemplares. Con vino y café, sella dedicatorias sentidas, personalizadas, en tiempo real, ejecutando su arte. También es un superdotado, este alto hombre de sonrisa ancha, poblada, con su típico gorrito de fajina y gala. Tiene en su horizontalidad con el lector, en su sed de llegar a las grandes masas cautivas, “algo” del Maradona original. El que vino del pueblo, jugó para el pueblo, y en una última picardía siniestra, se cansó de resucitar y nos dejó un poco más solos.

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