Cuenca carbonífera

El recuerdo que no se consume

El socavón de Mina 5 de YCRT, que un 14 de junio de 2004 fue escenario de la fatalidad y desgracia, hoy en día es la morada permanente de catorce almas trabajadoras que injustamente perdieron su vida en una jornada que no hacían, nada más ni nada menos, que cumplir con su deber.    

“Por más que pasen los años acá siempre vamos a estar  gritando sus nombres”
“Por más que pasen los años acá siempre vamos a estar gritando sus nombres”
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Como era habitual, el lunes 14 de junio de 2004 los trabajadores mineros de Río Turbio se trasladaron hasta el complejo minero de la Cuenca Carbonífera para realizar sus tareas cotidianas. Es así, que un grupo se dirigió a la Mina 5, la cual está ubicada a 5 kilómetros de Río Turbio.

Hoy se conmemoran 18 años de ese lunes fatal por el que todavía Santa Cruz, y en particular el pueblo minero, lamenta la pérdida de 14 trabajares.

 

Siempre presentes

El infortunio de un grupo de mineros dejó en evidencia las falencias de YCRT, que tenía a principios del 2000 la seguridad de sus empleados pendiendo de un hilo, y para que esto salga a la luz sólo debió prenderse una mecha desafortunada, hecho que en la actualidad es conocido como La tragedia de Mina 5. 

Mina 5 tiene un perímetro de 80 kilómetros de puros túneles, con una profundidad de 700 metros. Pero en este escenario común y corriente ardió la tragedia. Avanzado el día, a las 22:08, se produjo una fricción en la cinta transportadora de carbón, por lo que se desató un incendio a 4 mil metros de la salida.

 

Rápidamente acudieron los rescatistas y bomberos, pero cerca de la medianoche mientras trabajaban arduamente para sofocar el fuego, dos colectivos enviados a la zona para evacuar a los mineros protagonizaron un accidente: uno de ellos se estrelló contra una de las vigas colocadas para sostener la mina, lo que provocó un derrumbe y dejó a los trabajadores sepultados.

Pero no sólo fue rápido el accionar de los rescatistas locales, nacionales e inclusive internacionales, sino que no se dejaron esperar en esta triste noche los reclamos y protestas de los gremios y familiares, los que desesperados observaron el trabajo anegado del cuerpo de Bomberos y Gendarmería, y la desorientación del poder de turno, hasta que finalmente las altas temperaturas y el monóxido de carbono imperante ganaron la batalla y se llevaron la vida de catorce hombres.

En medio de una congoja generalizada a lo largo y ancho del país, casi una semana pasó para que los que se encontraban en la superficie vean ascender a su esposo, padre, hermano, amigo o compañero de trabajo. Recién el domingo 20 de junio a las 13:30, los rescatistas pudieron recuperar los últimos cuerpos de los mineros fallecidos.

Para estos días, Sergio Acevedo era el gobernador de Santa Cruz, quien al tomar conocimiento del accidente viajó inmediatamente a la Cuenca Carbonífera, mientras que a través del Decreto Provincial Nº 1799 declaró el duelo en todo el ámbito santacruceño, puntualizando en el escrito que “Visto, los dramáticos episodios comenzaron en la noche del 14 de junio en las galerías de la Mina Cinco de la Cuenca Carbonífera de Río Turbio, provocando la desaparición y deceso de operarios, cubriendo con un manto de pesar a los operarios. Que el Ejecutivo Provincial, como fiel intérprete del sentir del pueblo no puede permanecer ajeno al dolor que tan desgraciado acontecimiento provoca y entristece al pueblo santacruceño… declarar el duelo provincial… por el término de cuarenta y ocho horas”.

Paralelamente, el entonces intendente de Río Turbio, Matías Mazú, decretó la emergencia municipal, así como también se declaró en su vecina localidad de 28 de Noviembre.

Con un Comité de crisis en marcha, tiempo después se pudo conocer tras ser precisado que el siniestro tuvo un frente de cuarenta metros en dos galería de la mina, en dónde no sólo preocupó la autocombustión, sino la quema de la cinta, la carbonilla que se encontraba debajo de la cinta y la madera de las vigas que apuntalaban la misma.

Si bien en algún momento se aventuró la idea de que algunos trabajadores hubiesen logrado refugiarse en una unión de galerías o chiflón, con el transcurso de las horas las esperanzas se fueron apagando y el dolor invadió los rostros de los habitantes de la Cuenca Carbonífera, pero los atrapados no salieron jamás con vida.

Salir, pero a qué costo

Mario Armella es un trabajador minero de YCRT, quien ese 14 de junio de 2004 estaba adentro de Mina 5 y pudo sobrevivir.

Al cumplirse 18 años de la tragedia de Mina 5, hizo extensiva la invitación a la comunidad a acompañar y rememorar a los 14 mineros. “Esa noche del tercer turno que nunca voy a olvidar”, indicó, comentando: “Entré junto a mi hermano y mi tío con los demás compañeros. Ingresamos al interior de Mina FL 61 FL 72. Tengo guardado en mi corazón esa despedida: ´nos vemos a la salida”.

En la víspera de este 14 de junio, Armella enfatizó: “Por más que pasen los años acá siempre vamos a estar  encendiendo las antorchas, gritando sus nombres. Que suenen las sirenas”.

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