Tierra del Fuego

El eterno guardián del Canal Beagle cumple 105 años

Esta torre de 11 metros inaugurada en 1920 continúa siendo una pieza clave para la navegación en el Sur. Aunque popularmente se lo confunde con el faro de la novela de Julio Verne, su verdadera historia está marcada por el rescate del náufrago Monte Cervantes y su imponente presencia entre lobos marinos y cormoranes. Hoy, automatizado con paneles solares, sigue iluminando el fin del mundo.

  • 29/12/2025 • 16:30

Faro Les Éclaireurs: el guardián del fin del mundo y sus leyendas centenarias Ubicado en el Canal Beagle, esta torre de ladrillos rojos y blancos no solo guía a los navegantes, sino que custodia historias de naufragios, soberanía y la persistente confusión popular con la obra de Julio Verne.

El Faro Les Éclaireurs, esa silueta inconfundible que emerge de un islote pedregoso frente a las costas de Ushuaia, cumple más de un siglo como el símbolo máximo de la navegación en el sur argentino. Inaugurado el 23 de diciembre de 1920, su luz sigue siendo vital para quienes transitan las gélidas aguas del Canal Beagle, advirtiendo sobre los peligrosos arrecifes que rodean la bahía. El error histórico: ¿Es el faro de Julio Verne? A pesar de su fama mundial, existe un mito que los guías locales deben aclarar a diario: Les Éclaireurs no es el "Faro del Fin del Mundo" que inspiró a Julio Verne.

El verdadero faro de la novela es el de San Juan de Salvamento, ubicado en la Isla de los Estados. Sin embargo, debido a su accesibilidad y belleza, la estructura de 11 metros de altura en el Canal Beagle se ha ganado ese apodo en el imaginario colectivo y en el corazón de los turistas. Un testigo de tragedias Su historia está ligada de forma indeleble al naufragio del Monte Cervantes en 1930.

El crucero de lujo encalló en los bajos fondos cercanos al faro; gracias a la proximidad de la costa y a la asistencia de las embarcaciones que se guiaban por la luz de la torre, se logró rescatar a más de 1.200 pasajeros y tripulantes, en lo que fue una de las operaciones de salvamento más memorables de la región.

Tecnología y soberanía Hoy, el faro funciona de manera automática y alimentada por paneles solares, enviando un destello blanco y rojo cada diez segundos que puede verse a una distancia de 7,2 millas náuticas. Pertenece a la Armada Argentina y, más allá de su función técnica, representa un hito de soberanía en una de las rutas marítimas más desafiantes del planeta. Visitarlo sigue siendo el ritual obligado para todo aquel que llega a Tierra del Fuego: un encuentro con la soledad del mar, la fauna de lobos marinos y cormoranes, y la luz que, desde hace 105 años, nunca se apaga. (Info3)