Educación especial

“Con la Ley de Autismo vamos a terminar el año brindando”

Celebró Vanesa D’Amelio, vicedirectora de la Escuela Especial N° 10. En unas semanas la institución cerrará el ciclo lectivo con un acto donde se exhibirá todo lo trabajado en el año, un flamante egresado de nivel secundario y la reglamentación de la Ley Nacional 27.042.

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La normativa sancionada en 2014 logró su reglamentación el miércoles pasado y establece atención integral, formación profesional, una nueva mirada sobre la discapacidad e investigación y datos estadísticos para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA. La comunidad educativa de “Sheuen” vive con diversas discapacidades, pero una gran parte, 154 alumnos, tiene Trastorno del Espectro Autista.

En la actualidad, los datos son alentadores que hace varios años, la matrícula en la institución pública ha aumentado y la sociedad ha tomado más conciencia desde la perspectiva docente de educación especial que es vicedirectora desde 2017. En diálogo con TiempoSur destacó que aun así son muchos los obstáculos que tenemos para ayudar a las personas con TEA, sobre todo los pequeños.

“No me cubre, no tengo fondos, no me alcanza” son frases penosas pero comunes en los escritorios de la Especial 10. D’Amelio explicó que la derivación de un equipo terapéutico incluye la contratación de psicólogos, psicomotristas, terapistas, fonoaudiólogos y psicopedagogos que muchas veces no cubren en su totalidad las obras sociales y resultan inalcanzables para los trabajadores santacruceños. La ley promete cambiar este panorama.

El primer paso para el camino del derecho a la salud de personas con TEA que apunta, es a la obligación de todos los agentes de salud a brindar prestaciones y diagnóstico. Este punto alcanza a obras sociales, prepagas y seguridad social haciendo hincapié en la atención primaria y considerando que el 30% de los argentinos está fuera del sistema de salud formal. La educación especial se retroalimenta de técnicas y estrategias del trabajo terapéutico por lo que la normativa permite “enriquecer el trabajo y ahondar criterios desde un abordaje integral” apuntó D’Amelio.

Para la profesional de la educación especial, un tratamiento gratuito y la formación de profesionales de la salud le dará a las familias la seguridad que les falta. De hecho, el trastorno del espectro autista informalmente también se llama “discapacidad invisible” ya que no se conocen “causantes” ni es perceptible a primera vista. Las instituciones educativas deberían ser los cimientos de todo pequeño en el país y para los pequeños con TEA son una herramienta aún más importante de integración social.

Es en la Escuela Especial 10, el mismo colegio donde inició la labor educativa hace 12 años Vanesa D’Amelio, que se generó un manual para las familias con pictografías y ejemplos concretos de la resolución 3553-09 del CPE que decreta el aporte curricular y metodológico para el abordaje de niños adolescentes y jóvenes con TEA. Desde allí generalizan las técnicas y brindan herramientas.

“Si el nene se tira al suelo es por algo. Si señala, falta comunicación” ejemplificó. Son ocho las áreas dentro del espectro que se trabajan de manera continua. Aún con estos avances provinciales, la Ley Nacional hace la diferencia, ya muchos padres y muchas madres “tienen que dejar de usar Google” apuntó la vicedirectora del establecimiento. “Y no sé qué tan enterados estarán los papás de esta reglamentación tan importante” agregó con ansias de compartir sobre las buenas noticias con toda la comunidad educativa.

Esta diferencia radica en que otro de los puntos centrales es investigar y brindar datos estadísticos sobre los trastornos del espectro autista y elaborar estudios epistemológicos de acuerdo a cada provincia y región, además de campañas de concientización. En el país no hay datos concretos de números de TEA por ejemplo, pero se estima que hay entre 400.000 y 800.000 personas con esta condición.

A falta de datos y formación, faltan diagnósticos, lo que facilitaría también el tratamiento y acompañamiento, pero se ha avanzado significativamente desde el balance de D’Amelio. En los comienzos de la carrera de la educadora especial en este establecimiento, los más pequeños ingresantes abrazaban la Especial 10 desde la primaria. En los últimos 15 años sólo un par de niños menores de dos años ha participado del programa de estimulación temprana que se ofrece en la capital santacruceña. Pero la vicedirectora eligió “ver el vaso medio lleno, porque tenemos muchos más alumnos que ingresan en nivel inicial, pero lo ideal sería que se detectara mucho antes”.

El desconocimiento del personal de salud que viene a cambiar la ley se evidencia de muchas formas en las aulas. Este año han tenido numerosos ingresos que han merecido más análisis. “Hay varios ítems de evaluación que pueden coincidir pero no necesariamente entrar en la categoría de TEA” apuntó. Esto hace que los estudiantes atraviesen una reevaluación, que es una prueba evaluativa funcional dentro de la modalidad especial para ver las configuraciones de apoyo y que cualquier niño, niña o adolescente viva en plenitud su derecho de acceso a la educación pública.

El trabajo es conjunto, no se limita a sólo la institución especial de la calle Comodoro Py al 300. Hay alumnos que van a distintas EPP con docentes integradores, jóvenes que asisten al servicio de apoyo a contraturno que tienen salidas recreativas en plazas, espacios culturales y restoranes. De esto último se trata otro de los puntos más importantes de la nueva normativa: la nueva mirada, la perspectiva de las personas con discapacidad en la sociedad, lo que involucra a todos.

“Con presupuesto y los primeros pasos, vamos a poder tener capacitaciones más abiertas, pictografiar espacios públicos como el hospital y el correo, que haya más conciencia cuando salimos” explicó la vicedirectora de la Especial 10, que planifica en equipo cada actividad. La docente adelantó que con una confitería local están diseñando menús amigables para personas con TEA, más visuales, sentido en el que los estudiantes se apoyan muchísimo.

Participar en la formación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que cada vez tienen mayor calidad de vida llena de dicha a la educadora Vanesa D’Amelio. Y no es para menos, cuando se cuenta con egresados que terminaron sus estudios en el Industrial 6 y están comenzando carreras en las universidades locales como la UTN o jóvenes que han finalizado sus estudios en el Polivalente de Arte y actualmente cursan educación superior artística en otras provincias.

Hace una década era inconcebible imaginar personas con TEA insertas en el mundo laboral y hoy en Río Gallegos “tenemos alumnos estudiantes de cine que presentaron cortos, otros que han presentado libros, antes era imposible. Se trata sólo de darles tiempo y espacio” explicó. La normativa con la que la comunidad educativa cierra el año brinda herramientas para dar tiempo, espacio, formación y derechos, trayendo más esperanzas de un futuro prometedor para las personas con trastorno del espectro autista. Ahora, sólo queda esperar a que la Ley se cumpla.

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