Apuntes ciudadanos

Cartas Orgánicas: democracia por todos

Por Alejandro Rojo Vivot (1)

Alejandro Rojo Vivot dictando un taller de participación ciudadana, ya que la formación es central para una participación informada en los asuntos públicos.
Alejandro Rojo Vivot dictando un taller de participación ciudadana, ya que la formación es central para una participación informada en los asuntos públicos.
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“Los argentinos no sabemos actuar políticamente como conjunto. Sólo pensamos desde distintas atalayas sectoriales que se apoderan alternativamente de la cada vez más débil centralidad. Un cuerpo gregario, dinámico; rico en pulsiones y deseos, constituye un espectáculo poco común en las rígidas comunidades institucionalizadas de nuestros días”. (2)

Jorge Bolívar (1937-2016)

 

Con alguna frecuencia, desde niños, nos han reiterado que la democracia es una forma de gobierno; es posible que ya adultos lo sigamos retransmitiendo con un cierto convencimiento acrítico.

Es más, casi siempre, inmediatamente lo remitimos únicamente al accionar de los poderes públicos en desmedro, por ejemplo, de los habitantes, a cada uno de los individuos, grupos humanos, instituciones, etcétera.

En este sentido, un muy buen indicador de calidad de los habitantes democráticos, en forma individual y colectiva, es el efectivo resguardo de la naturaleza que los circunda.

Los perros domésticos sueltos sin bozal ni identificación pueden desparramar residuos, ahuyentar aves en reposo, defecar en lugares públicos sin control alguno, transmitir enfermedades, etcétera, también son un parámetro de qué tipo de democracia están edificando algunos vecinos y la eficiencia de la gestión diaria de los poderes públicos.

 

De lo dicho a lo hecho hay un largo trecho 

“No presten atención a lo que digo sino a lo que hago”, “si hubiera dicho lo que iba a hacer pocos me habían votado”, el “emblemático” tren bala (Córdoba, Rosario y Buenos Aires) ingresando a la “modernidad”, etcétera.

 

Involucramiento de los vecinos 

A veces, se anteponen procesos de participación ciudadana como los referéndums, consultas populares, sin antes haber difundido amplia y extensamente la información y, la todavía, muy necesaria capacitación de los cuerpos electorales.

También sucede otro tanto con emprendimientos políticos para reformar constituciones, cartas orgánicas, ampliación de ejidos urbanos, adquisición de tierras privadas con dineros aportados por los contribuyentes para entregarlas a otras personas, etcétera.

Casi siempre, fácilmente se pueden distorsionar los resultados del ya bajo interés por los asuntos públicos de una parte significativa de la población por el descrédito generado por ciertos empleados jerarquizados del Estado, incluyendo los electos.

 

Las buenas prácticas 

En presencia de asuntos complejos, que conllevan aristas y necesidades personales diversas, en alternativas políticas donde la decisión del que vota es por un o por un no, es muy necesaria la formación generalizada de los vecinos, procesos por demás prolongado que incluye mecanismos de verificación de los resultados esperados y, por caso, de la pedagogía empleada; al respecto hay que diferenciar claramente cuando en forma encubierta, se trata de adoctrinamiento oficialista realizado con los recursos aportados por los contribuyentes.

En tal sentido, es un requisito democrático principal el involucramiento de la población, cabalmente informada y ejercitada específicamente.

Las instancias locales y su característica muy positiva de cercanía es fundamental para expandir y mejorar a la democracia ejercida, principalmente, como una forma de vida de la que estamos orgullosos de aplicarla, muy alejados de ser sujetos pasivos de las decisiones de otros, de muy pocos que ni siquiera, a veces, las fundamentan, se desarrollan buscando constantemente la acumulación de poder, tendencia a menguar posibilidades de las minorías políticas, inclusive perpetuándose en los cargos, acaparando posibilidades de candidaturas por si les falla alguna, la capacidad técnica es subvalorada por la preponderancia de la lealtad personalista, las alianzas todo vale para llegar, etcétera.

Desde luego que existen muchas excepciones de real valía.

 

Hoy por hoy 

Ante escenarios de poder concentrado, muchas veces, el ciudadano se aleja y se desentiende o meramente murmura su descontento; quedando a un paso del abismo.

Las democracias locales, en las respectivas cartas orgánicas, tienen oportunidades muy valiosas donde la proximidad facilita interactuar institucionalmente.

Algunos ejemplos:

- “El Municipio se organiza en la forma representativa, republicana, democrática y participativa, (3) de acuerdo a los Derechos, Deberes y Garantías, establecidos en la Constitución Nacional, Provincial y esta Carta Orgánica”. (4)

-“(…) asegurar la participación responsable del pueblo en la vida municipal para que sea artífice de su propio destino, (…)”. (5)

La Carta Orgánica del municipio de San Salvador de Jujuy propone “asegurar la participación responsable del pueblo en la vida municipal”

 

En fin 

La democracia está estrechamente relacionada con la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, (6) donde es reconocido el individuo como único e irrepetible, con responsabilidades y derechos individuales y los atinentes propios de la vida en comunidad.

“Las instituciones de una sociedad no constituyen solamente sistemas de reglas o modos de organizar y de distribuir funciones. Son siempre la puesta en acto –más o menos fiel, más o menos distorsionada- de ciertos valores, ideas y normas. (…)

Mediante este lenguaje se va articulando un discurso público que se sitúa en un nivel distinto que el de las palabras, incluidas las que usan las autoridades o los dirigentes políticos.

Cuando este discurso público no resulta demasiado disonante con la realidad tal cual es vivida e interpretada por los ciudadanos, se crean las condiciones para que éstos desarrollen una creciente confianza en las instituciones y se identifiquen con ellas, basados en la convicción de que a los demás les sucede lo mismo, esto es, que participan de esa confianza y de esa identificación y del respecto a las reglas que ellas suscitan. Contrariamente, cuando no existe tal correspondencia, cuando la policía o la administración política, el orden institucional va perdiendo sentido, cada uno supone que el resto experimenta un desencanto similar y se ingresa en un período de repliegue y alienación generalizados”. (7)

 

NOTAS Y REFERENCIAS

1) Asesor Externo de la Asociación Ambiente Sur. Autor del libro “Ciudadanía” (siete ediciones).

2) Bolívar, Jorge. La sociedad del poder. Editorial Galerna. Páginas 8 y 9. Buenos Aires, Argentina. Abril de 1984.

3) Las negritas son nuestras.

4) Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 13°. Empedrado, Provincia de Corrientes, Argentina. 3 de septiembre de 2010.

5) Convención Municipal. Carta Orgánica. Preámbulo. San Salvador de Jujuy, Provincia de Jujuy, Argentina. 29 de julio de 1988.

6) Naciones Unidas, Asamblea General. Declaración Universal de Derechos Humanos. Paris, Francia. 10 de diciembre de 1948.

7) Nun, José. Democracia ¿Gobierno del pueblo o gobierno de los políticos? Fondo de Cultura Económica. Segunda reimpresión, primera edición. Página 99. Buenos Aires, Argentina. 2001.

 

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