Senado

Cannabis: media sanción a la ley que regula la producción industrial de la planta y sus derivados

Con 56 votos a favor y apenas 5 en contra, la Cámara alta aprobó el proyecto del Poder Ejecutivo para fomentar el desarrollo de productos medicinales, textiles y cosméticos, entre otros.

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Exactamente un mes después de que el Poder Ejecutivo ingresara el anteproyecto en la Cámara, el Senado votó y dio media sanción este jueves a la ley que regulará la producción industrial de la planta de cannabis, sus semillas y derivados a partir de la creación de la Agencia Regulatoria de la Industria del Ca?n?amo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME).

Con la presencia de 62 senadores y senadoras (diez ausentes), la media sanción salió con el voto afirmativo de 56 legisladores, 5 negativos y una abstención. “Estoy muy feliz de votar esta ley. Este marco regulatorio nos va a permitir aprovechar la gran potencialidad que tiene el cannabis en todas sus variantes y en todos los rincones de nuestro querido y amado país”, celebró Anabel Fernández Sagasti (Frente de todos) al cerrar la larga etapa (más de dos horas) de los discursos antes de la votación, cuando ya se intuía el “triunfo” de la media sanción. La senadora mendocina fue la última en hablar, porque tuvo un rol esencial en la Cámara Alta a la hora de acordar con la oposición los pocos aspectos que generaban controversia entre sus pares y porque participó junto al Ejecutivo de la redacción del anteproyecto.

La celeridad del tratamiento en comisiones y el consenso entre oficialismo y oposición -salvo mínimas excepciones- en el debate en el recinto se explican por urgencia y conveniencia: el negocio detrás del desarrollo productivo de esta planta milenaria -prohibida y demonizada durante los últimos 90 años- es prometedor para todas las provincias, y en el Gobierno nacional auguran que podrá ayudar a combatir la crisis económica y social de la pospandemia, como actualmente ocurre en Estados Unidos, Canadá, Israel o Colombia. Una estimación “conservadora” del Ministerio de Desarrollo Productivo prevé para 2025 la generación de 10.000 puestos de trabajo, el movimiento de 500 millones de dólares en consumo del mercado interno y USD 50 millones en exportaciones.

El gobierno de Alberto Fernández aspira a que Argentina se convierta en un líder regional en el negocio del cannabis industrial, confiado en las capacidades agropecuarias y científico-tecnológicas del país. Con el cannabis y sus semillas se elaboran infinidad de productos desde hace cientos de años. Incluso se producían en Argentina, hasta que en 1977 la última dictadura militar prohibió el uso.

Activistas en el Senado.

Se espera que con esta regulación el mercado local disponga de ropas, calzados, cosméticos, materiales de construcción, autopartes o “súper alimentos” fabricados a base de esta planta y sus semillas. Y que también se desarrolle la exportación de estos mismos elementos y tecnología aplicada a esta nueva matriz productiva.

Después de cuatro reuniones plenarias, que incluyeron la participación del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de 30 expositores de organismos nacionales y provinciales, ONG’s, asociaciones civiles, productores, investigadores, propuestos e invitados por diferentes fuerzas políticas, los senadores y senadoras entregaron un proyecto con dictamen levemente modificado del original.

“Estos aportes nos han permitido discutir, debatir, escuchar las diferentes personalidades que nos expresaron sus opiniones sobre esta prometedora cadena productiva del cannabis y sus semillas y sus productos derivados. Hemos logrado un interesante consenso y recetado e incorporado una enorme cantidad de sugerencias y correcciones que han enriquecido el proyecto original”, consideró el senador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá, quien presidió el plenario de comisiones. En el recinto, durante su discurso de apertura, fue muy elogioso respecto de las potencialidades de la planta: “Sacamos de la clandestinidad un mundo de enorme importancia y ponemos en la legalidad una actividad que será muy controlada y ajustada. Es un avance enorme en favor de la libertad”.

“No tiene que ser una industria de pocos jugadores sino que tienen que ser muchos jugadores a nivel regional, y también la calidad, poder tener un producto de exportación, un mercado internacional que puede ser muy demandante y donde Argentina puede estar con un producto de alto valor. Hemos encontrado un marco interesantísimo, la voz de los pequeños productores, cultivadores, la voz de las ONGs que queremos que estén y que obviamente las podamos formalizar, que lo vean como una oportunidad de trabajo genuino, de cooperativa”, comentó semanas atrás Kulfas a Infobae.

Según dice la ley votada en el Senado, la ARICCAME tendra? como funcio?n regular -entre otras- la importacio?n, exportacio?n, cultivo, produccio?n industrial, fabricacio?n, comercializacio?n y adquisicio?n de semillas, de la planta de cannabis y de sus productos derivados con fines medicinales o industriales.

El Instituto Nacional de Semillas (INASE) regulará las condiciones de produccio?n, difusio?n, manejo y acondicionamiento de los o?rganos de propagacio?n de esta especie y dictara? las normas complementarias que permitan la trazabilidad de los productos vegetales. Además, este organismo autárquico bajo la órbita del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, creara? un plan especial de registracio?n “excepcional y extraordinario” para que los poseedores de simientes puedan proteger la propiedad de las creaciones fitogene?ticas de su autori?a siempre que cumplan con los requisitos establecidos en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogene?ticas.

La industria global tiene una potencialidad de crecimiento que impresiona. Según datos de la Junta de Investigación y Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, en 2000 se producían 1,4 tonelada por año; en 2010, 9,3 toneladas; y en 2018, 290 toneladas. Además, se desarrollan nuevas genéticas. En 2016 existían 320 variedades de semillas para uso industrial y medicinal. En los siguientes tres años aparecieron 470 nuevas.

La Agencia, por ley, será comandada por un directorio de cinco integrantes con rango de secretarios de Estado, designados o removidos por el Poder Ejecutivo. El Presidente o Presidenta de la Agencia saldrá de una propuesta del Ministerio de Desarrollo Productivo. El resto de los representantes serán sugeridos por las carteras de Salud, Agricultura, Ganadería y Pesca; Ciencia, Tecnología e Innovación; y Seguridad. El tiempo de duración de los mandatos será de cuatro años, con posibilidad de reelección por una sola vez.

El proyecto original, diseñado por el equipo del ministro Matías Kulfas, quedó levemente modificado después de que senadores y senadoras plantearan en el plenario de las comisiones la necesidad de una participación más concreta de las provincias en la Agencia. De este modo, después de un acuerdo entre el oficialismo y la oposición, el proyecto propuesto en el dictamen de las comisiones incluye la creación de un Consejo Federal para el Desarrollo de la Industria del Cáñamo y el Cannabis medicinal y un Consejo Consultivo Honorario, una instancia que habían pedido los representantes de las organizaciones civiles que militan el uso del cannabis desde hace décadas. Además, por pedido de los y las senadoras, la ARICCAME podra? instalar delegaciones regionales o provinciales para agilizar el cumplimiento de la ley en todo el territorio nacional.

Las normas de procedimiento, las autorizaciones para importación, exportación, cultivo, producción industrial, fabricación, comercialización y adquisición de plantas, semillas y derivados estarán a cargo de la Agencia. Además de las normas regulatorias para mejores prácticas de cultivo, requisitos y condiciones para autorizar procesos de producción y la tasa de fiscalización.

Un aspecto importante, que ya había adelantado el ministro Kulfas en la entrevista con Infobae el mes pasado, es que la ARICCAME tendra? por ley especial consideracio?n hacia las solicitudes “orientadas a contribuir al desarrollo de las economi?as regionales y promover la actividad de cooperativas y de pequen?as y medianas empresas productoras agri?colas” con inclusio?n de la perspectiva de ge?nero y diversidad y proyeccio?n federal. Esta particularidad apunta a que las licencias y los trámites, en estos casos, sean simplificados.

En ese sentido, la senadora rionegrina del Frente de Todos, Silvina García Larraburu, pidió que se sostenga la predilección por las pequeñas economías y los pequeños productores. “No podemos permitir que se involucren grandes capitales extranjeros y se vuelva una actividad extractivista. Que no se lleven la renta los acopiadores y las multinacionales. Tenemos que impedir que estas lógicas se reproduzcan. Los principales inversores de cannabis en el mundo son fondos como Black Rock”, advirtió, aunque votó a favor.

Por afuera de esta ley quedan los permisos de autocultivo para uso medicinal, algo ya contemplado en la ley 27.350 y que se efectiviza a través del Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN). Lo que sí garantiza esa ley que ya tiene media sanción del Senado, es que se puedan fabricar aceites, cremas y tinturas para uso medicinal que actualmente son muy difíciles de conseguir en el mercado legal. Normalmente los usuarios dependen de los cultivadores solidarios.

“Es una tarde muy importante. Tengo fibromialgia y sé lo difícil que es sobrevivir con estos dolores y un aceite puede mitigar y mejorar la calidad de vida. Eso ya me hace enormemente feliz”, dijo en su exposición la senadora sanjuanina Cristina López Valverde (FDT).

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