Una nueva propuesta para la CTA-Autónoma en Santa Cruz
¿Cómo dejar un mensaje de esperanza cuando todo se derrumba a nuestro alrededor? Una pregunta que lejos de la metáfora nos interpela en el día a día, con lo difícil que es buscar el medio vaso lleno cuando apenas se ven gotas. Y negarlo es aún peor, es pedirle el divorcio sin concesiones a la realidad.
David Catrihuala
Secretario General de la Asociación del Personal y Empleados Legislativos (APEL)
No sólo pasa cuando uno piensa en el lugar propio frente al espejo, sino también cuando un hermano en la mesa del almuerzo familiar cuenta que no sabe cómo pagar las deudas, entre mates un amigo que busca otro rebusque o en el laburo cuando se analiza la ingeniería financiera para estirar un par de días más el mango.
Hacernos cargo que a esta altura del partido ya no hay posibilidades de que se cobre en dólares ni que el ajuste lo pague la casta, es el primer paso. Sentarnos en la ronda y volver a mirarnos a la cara, que los gritos y los insultos se queden entre panelistas de los programas de polémicas, la justificación de la desgracia que se presume científica en los segundos del reel del influencer de turno en la red social popular del momento, lugares de los que nunca debieron haber salido.
Son tiempos de dar la cara y alzar la voz, de pensar y fundamentalmente de estar, eso es lo que lleva a quien escribe a la consideración para
representar y al debate para dar la pelea.
Las condiciones nunca fueron sencillas, creer que en escenarios difíciles a nivel colectivo lo personal puede prevalecer es inocente pero además
injusto, no en el sentido romántico sino en el más concreto y real, el del día a día, el de ser parte de la comunidad, de compartir con pares y sentir en conjunto.
No ser indiferente lleva a caminos impensados. Un día como cualquier otro quienes están al lado se deciden, se organizan y van para adelante,
sabiendo que en el medio los cuestionamientos resultan lo menos complejo a enfrentar.
Así como la especulación nunca fue buena consejera, aunque pragmática y hasta resultadista en términos ganar-perder, el éxito de cualquier
desafío radica en no guardarse nada. Tan complejo y sencillo como eso.
Ese es el espíritu que hoy nos lleva a integrar una propuesta para la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA-Autónoma) en nuestra Santa Cruz, sosteniendo ejes en conceptos básicos y clásicos del sindicalismo: “Protagonismo, Lucha y Esperanza”; con un conector en la empatía que aporta el sentir cotidiano de ponernos en el lugar del otro.
Necesariamente la mirada debe estar en las personas, en quienes son hacedores de realidades de su lugar, logrando ser protagonistas de sus
propias historias y de las de los demás. Con la lucha como herramienta legítima en defensa propia y colectivamente sostenida en la empatía y
sentirse parte del conjunto en comunidad, latiendo al compás del grupo.
Hacia la esperanza transformadora con la convicción compartida sin perder de vista la defensa de los derechos laborales y la unidad para ampliar la representación de base: trabajadores formales registrados, precarizados, jubilados, cooperativistas, economía popular y emprendedores; y la necesidad de fortalecer la organización con nuevas formas de participación: democracia participativa y libertad sindical.
De nuevo, volviendo al principio y soltando al aire: ¿cómo dejar un mensaje de esperanza cuando todo se derrumba a nuestro alrededor?
EMPATÍA para reconocernos.
PROTAGONISMO para decidir.
LUCHA para transformar.
Y con la ESPERANZA a flor de piel para lo que viene.