Tras las lluvias y el deshielo autoridades recorrieron la nueva RNU El Cañadon
El titular de la Agencia Ambiental recorrió la RNU El Cañadón para evaluar el rol que cumple como cauce natural de agua. Vale la pena señalar que el área protegida fundamenta su creación en la necesidad de brindar servicios ecosistémicos fundamentales, como la mitigación de inundaciones en nuestra ciudad.
El pasado mes de mayo, la creación de la Reserva Natural Urbana "El Cañadón" en Río Gallegos se convirtió en un hito relevante en la conservación ambiental de la ciudad. Esta reserva, que se extiende desde el barrio Procrear hasta la Reserva Costera Urbana en Río Chico, es un corredor natural de escurrimiento de aguas pluviales.
En la fundamentación presentada por los profesionales de la Asociación Ambiente Sur, creadores del sistema de reservas, explican que su protección legal busca asegurar que el área quede libre de construcciones para permitir el drenaje natural del agua de lluvia, lo que es crucial para mitigar las inundaciones y conservar la biodiversidad local.
La ordenanza N° 10.658 fue el resultado de un trabajo articulado que comenzó en 2024 ante el Concejo Deliberante y que culminó con la sanción y promulgación de la ordenanza. Esta medida es especialmente importante ante los fenómenos climáticos que la ciudad ha enfrentado en los últimos años y es clave para el crecimiento urbano sostenible.
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“La nueva Reserva Natural Urbana "El Cañadón" es un verdadero pulmón verde, un refugio para la biodiversidad y un escudo natural para toda nuestra ciudad”, explicó el titular de la Agencia Ambiental, Juan Alvarado, y señaló: “Con la creación de El Cañadón, Río Gallegos suma su octava Reserva Natural Urbana, consolidándose como una de las ciudades con mayor cantidad de reservas naturales urbanas del país. Un orgullo que nos distingue, pero también una enorme responsabilidad, ya que cuidarlas es tarea de todos”.
Desde la cartera ambiental municipal señalaron que “conservar el paisaje único de cañadones y mesetas que forma parte de nuestra identidad patagónica, protege el hogar de numerosas aves y otras especies que encuentran aquí un lugar para vivir, alimentarse y reproducirse”, y sumó: “Cumple una función ambiental fundamental, ya que actúa como vertiente y desagüe natural, ayudando a prevenir inundaciones y anegamientos. Además, deja un legado invaluable para las generaciones presentes y futuras, promoviendo la educación ambiental y el contacto con la naturaleza”.
El recorrido contó también con la presencia del concejal Julio Aravena, impulsor de la ordenanza de creación. “Es una vertiente y desagüe natural, previene inundaciones. Esta iniciativa nació gracias al trabajo conjunto de la Fundación Ambiente Sur y la Agencia Ambiental Río Gallegos. Luego de su tratamiento en las distintas comisiones, logramos convertir este proyecto en una ordenanza, haciendo realidad una iniciativa que deja un importante legado para toda la comunidad”, dijo Aravena.
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Tras la recorrida repaso: “La creación de la Reserva Natural Urbana El Cañadón tiene como principales objetivos conservar el paisaje característico del cañadón y las mesetas aledañas, proteger el hábitat de las especies de aves que nidifican y se alimentan en la zona, y brindar servicios ecosistémicos fundamentales, como la mitigación de inundaciones en nuestra ciudad”, continuó: “Se trata de un lugar de vertiente y de desagüe natural que cumple una función clave para el escurrimiento del agua y la prevención de anegamientos en ese sector, además de preservar un valioso ecosistema para las generaciones presentes y futuras”.
Por último, desde la Agencia Ambiental señalaron: “Cada nueva reserva es una decisión de futuro. Cada espacio protegido es una promesa de una ciudad más saludable, más resiliente y más comprometida con su patrimonio natural”.