Refuerzan requisitos de cobertura de medicamentos para pacientes diabéticos
Algunas prepagas dejaron de cubrir o endurecieron los requisitos para autorizar la semaglutida inyectable en la dosis indicada contra la diabetes tipo 2, conocida como Ozempic. La decisión se tomó tras auditorías en las que en una prepaga habrían detectado más de mil casos de supuestos pacientes diabéticos “flojos de papeles”. Cómo repercute en los pacientes y cuales son las dificultades que atraviesan en sus tratamientos.
El acceso a la semaglutida, uno de los medicamentos más utilizados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, comenzó a enfrentar restricciones por parte de las empresas de medicina prepaga. La situación afecta especialmente a pacientes que ya recibían el fármaco o que necesitan iniciar el tratamiento, en un contexto en el que las compañías revisan con mayor rigor las autorizaciones de cobertura.
Según fuentes del sector, la decisión se tomó tras auditorías en las que en una prepaga habrían detectado más de mil casos de supuestos pacientes diabéticos “flojos de papeles”. Las empresas sostienen que muchos pacientes y afiliados no podían respaldar el diagnóstico o no cumplía los criterios exigidos, y sospechan que buscaban acceder a la cobertura para usar el medicamento con fines de descenso de peso. También afirman que hubo recetas hechas por médicos de especialidades no vinculadas directamente con la diabetes, como cardiólogos o traumatólogos.
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Por estas horas, expertos cuestionan los nuevos criterios por considerarlos arbitrarios y advierten que muchos pacientes diabéticos quedaron afectados.
En diálogo con TiempoSur, Claudio Garcia, presidente de ASPEDI (Asociación de Personas con Diabetes), se refirió a la situación en nuestra provincia al señalar que “el Ozempic, particularmente, se empezó a tratar primero para la regulación de la glucosa, pero con el tiempo, cualquier médico de cualquier especialidad, la empezó a pedir no solamente no para eso, en realidad. La empezaron a pedir justamente para poder adelgazar y controlar la ansiedad y las ganas de comer. Muchos profesionales la recetaron, y no es por defender ni a una obra social, ni a un mucho menos a una empresa que realiza las insulinas, pero tiraron tanto de la soga que se tenía que cortar y se cortó. No se entiende de personas que sabían que estabas haciendo mal las cosas, con respecto a la medicación”.
En principio, Garcia aseguró que en charlas con el presidente de la CSS, obra social mayoritaria en la provincia, se confirmó la continuidad de este tratamiento.
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Por otro lado, se refirió a la situación del PAMI, al mencionar que “continuamos esperando que PAMI nos habilite a la obra social. La gente, los pacientes van a PAMI a preguntar qué pasó con el doctor David, y las chicas que están ahí en PAMI les miente diciéndoles que nosotros no hemos entregado nada de la documentación, siendo que nosotros ya entregamos absolutamente todo. Es el manejo, el juego, llámese político, laboral, lamentablemente no se dan cuenta que los únicos perjudicados son los abuelos. Está faltando mucha medicación, no solamente en farmacias, sino que en todo el sistema público. La verdad que es un lío”.