Salud mental

Marcela Ojea: “El número de suicidios ha crecido un montón”

En 2024 se registraron 4.249 suicidios. El número va en ascenso y denota la falta de campañas de prevención, políticas públicas y acompañamiento a las personas.

11/09/2025 • 13:45

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se celebró el 10 de septiembre, la periodista Marcela Ojea habló con El Mediador, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, e instó a hablar del tema para que deje de ser un tabú.

Según indicó, en el país las tasas de suicidio van en aumento.

“El año 2024 se volvió un récord histórico, tuvimos 4.249 casos y, aún así, siendo la problemática número uno de muertes violentas en la Argentina es un tema que queda totalmente tapado”, remarcó.

Ojea señaló que se debe a que “genera un poco de pudor, un poco de vergüenza y porque la gente no sabe cómo abordarlo”.

También señaló que “durante mucho tiempo estuvo instalada la idea de que si hablamos del suicidio se puede contagiar”. “Lejos de eso, invitamos a romper el silencio, a romper ese tabú y a hablar del tema”, expresó.

De acuerdo a los datos relevados, en los últimos 10 años los suicidios han crecido exponencialmente en nuestro país.

“Es cierto que a partir de 2019, un año antes de la pandemia, ya teníamos números alarmantes, estábamos más o menos en 2.900 casos por año en la Argentina. En la pandemia, en 2020, tuvimos 3.262, y hoy tenemos 4.241, es decir, 1.000 casos más que en este año clave que fue la pandemia donde estuvimos encerrados, donde muchísimas preocupaciones se multiplicaron y el tema de la salud mental se puso sobre la mesa”, señaló.

“El número ha crecido un montón y preocupa muchísimo”, afirmó. Dentro de la Argentina, Entre Ríos es la provincia más afectada.

Ojea explicó que los suicidios son multicausales. “Lo medioambiental juega un rol muy importante, pero también hay otras cuestiones de fondo”, explicó.

A modo de ejemplo, mencionó abusos en la infancia, violencia intrafamiliar o perder el trabajo de un día para el otro. También la soledad y el padecer una enfermedad crónica que genere mucho dolor o no tenga tratamiento. 

“Nunca podemos decir que se debe a un solo factor, son cosas que se van acumulando, cosas que no se hablan, que generan mucha tristeza”, agregó. 

En el caso de los adolescentes, aparecen cuestiones vinculadas a adicciones, condiciones sexuales, violencia intrafamiliar y el bullying. 

Por otro lado, tanto a nivel mundial como en Argentina, los hombres triplican los casos de las mujeres. Ojea dijo que esto se explica por una cuestión cultural.

“El hombre es el que menos habla de sus cuestiones personales, de las cosas que le preocupan. La mujer se junta con las amigas, con las compañeras de trabajo, se pone a charlar y cuenta cómo está en el día a día, cómo se sienten las preocupaciones. Al hombre, por el rol que tiene que ocupar en nuestra sociedad que sigue siendo machista, le cuesta poder salirse de esas responsabilidades y de pronto contar que está triste, que está preocupado, que el dinero falta. Todas esas cuestiones influyen mucho a la hora de los números que tenemos actualmente”, indicó.

Ojea apuntó a la falta de políticas públicas en torno al suicidio.

“En nuestro país no contamos con una línea gratuita que pertenezca al Estado Nacional para prevenir suicidios. Contamos con el 135, pero es una ONG que lo hace con todos sus trabajadores adhonorem. Está realmente muy complicado y no cuentan con ningún tipo de recurso. Entonces faltan campañas de prevención, faltan políticas públicas, falta acompañamiento en todos los sectores”, remarcó.

La estadística marca que una persona que intentó suicidarse y no recibe ayuda por parte de su entorno más cercano y de especialistas volverá a intentarlo.

“Hay personas que lo han intentado hasta 3 veces, hasta que finalmente buscaron un método más letal y se quitaron la vida. Tenemos que estar muy atentos. Las 72 horas luego de que haya cometido atentar con su vida son claves. Ahí se tienen que activar distintos tipos de dispositivos: Las familias, los amigos, los compañeros de trabajo”, detalló.

Ojea insistió en que “no hablar del tema, hacer como que nada pasó es lo peor que podemos hacer”.

“Hay que darle visibilidad. Hay que escuchar a la persona que intentó quitarse la vida. Sin prejuicios, escucharla, ponerle un oído”, añadió.

Por último, Ojea mencionó algunas señales a tener en cuenta para prevenir el suicidio.

“Generalmente las personas dejan indicios y si vos te pones a mirar, por ejemplo, las redes sociales, pueden aparecer algunos indicativos. Por ejemplo, de pronto empiezan a aparecer publicaciones que cambian el color, se tornan más oscuras o los mensajes más tristes”, indicó. “Generalmente las personas más grandes empiezan a adquirir en su vocabulario ciertas frases como por ejemplo ‘voy a dejar de ser un peso pronto’, ‘yo sé que soy una molestia’, ‘sé que soy una carga’. Esas cuestiones que aparecen en el lenguaje no las tenemos que dejar pasar”, agregó.

Otra señal muy evidente es cuando una persona estuvo muy retraída durante mucho tiempo y de pronto, de un día para el otro, empieza a hacer planes. “Esas acciones pueden ser una especie de despedida”, advirtió Ojea.

Lo mismo cuando empiezan a desprenderse de ciertos objetos que para ellos eran muy queridos. 

“Y en los chicos y adolescentes es muy notorio los cambios en los gustos. Por ejemplo, se empiezan a sentir identificados con canciones más oscuras, más tristes, empiezan a estar más tiempo encerrados, prácticamente no quieren socializar por fuera de su casa”, señaló.

Ojea indicó que no todos los suicidios son prevenibles, solo el 80%, pero es muy importante estar alerta y poder acompañar.

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