Columna de opinión

Malvinas y el Atlántico Sur: una visión estratégica desde Santa Cruz

Por Jairo Guzmán — Diputado Nacional por Santa Cruz

04/09/2026 • 14:33

Las Malvinas son argentinas. No es una consigna circunstancial ni una afirmación sujeta a las coyunturas políticas: es una convicción profundamente arraigada en nuestra historia y en nuestra identidad nacional.

La cadena nacional del presidente Javier Milei volvió a colocar esta cuestión en una dimensión que considero fundamental: Malvinas debe ser pensada también desde una perspectiva estratégica, vinculada al futuro de la Argentina y a su capacidad de proyectarse sobre el Atlántico Sur.

Y desde esa mirada, Santa Cruz adquiere una relevancia particular.

Nuestra provincia no está en el margen de esta discusión. Está en uno de sus centros geográficos.

Nuestra extensa costa atlántica, la proximidad con las Islas Malvinas, nuestra conexión natural con Tierra del Fuego y nuestra posición respecto de la Antártida convierten a Santa Cruz en un territorio de enorme valor estratégico para la Nación.

A eso se suma la existencia de recursos energéticos, mineros, pesqueros y naturales cuya importancia trasciende nuestras fronteras provinciales.

El mundo está atravesando una transformación profunda. La energía, los minerales críticos, los alimentos, las rutas marítimas y los espacios oceánicos adquieren una importancia creciente en la competencia entre las naciones.

La Argentina no puede permanecer ajena a esa realidad.

Y mucho menos puede hacerlo desde una provincia como Santa Cruz.

Durante demasiado tiempo hemos pensado el sur argentino desde una lógica de distancia y aislamiento.

Debemos comenzar a pensarlo desde una lógica completamente diferente: la del valor estratégico.

Pero asumir esa importancia no significa reclamar que el Estado intervenga en cada actividad.

Por el contrario, una visión moderna de la soberanía exige reconocer con claridad las responsabilidades de cada actor.

El Estado debe concentrarse en aquello que constituye su función indelegable: la defensa nacional, la seguridad, la justicia, la infraestructura estratégica y la generación de reglas claras y previsibles.

El sector privado, por su parte, debe tener la libertad y los incentivos necesarios para invertir, producir, innovar y generar empleo.

Esa combinación puede transformar nuestra posición geográfica en una verdadera ventaja nacional.

Santa Cruz tiene recursos. Lo que necesitamos es convertir esos recursos en desarrollo.

Necesitamos inversión privada, infraestructura que acompañe el crecimiento, conectividad, puertos eficientes, energía disponible y condiciones que hagan de nuestra provincia un destino atractivo para quienes quieran producir.

No necesitamos un Estado que pretenda reemplazar al empresario.

Necesitamos un Estado que haga bien lo esencial y deje trabajar a quienes tienen la capacidad y el capital para desarrollar nuestras oportunidades.

Eso también es soberanía.

Porque la soberanía requiere capacidades.

Y las capacidades de una Nación se construyen con una economía fuerte, con producción, con tecnología, con infraestructura y con una sociedad que tenga oportunidades para desarrollarse.

Por eso, la Causa Malvinas no puede quedar encerrada en el pasado.

Debe formar parte de una visión de futuro.

Tenemos que preguntarnos qué Argentina queremos construir en los próximos veinte, treinta o cincuenta años y qué lugar queremos que ocupe nuestro país en el Atlántico Sur.

Santa Cruz tiene una oportunidad histórica.

Podemos seguir siendo considerados el extremo del mapa o podemos asumir que somos una de las puertas de entrada de la Argentina hacia el Atlántico Sur y la Antártida.

Esa transformación no depende exclusivamente del Estado.

Depende de que logremos generar las condiciones para que argentinos y extranjeros quieran invertir, producir y desarrollar proyectos en nuestra provincia.

Depende de recuperar la confianza en el trabajo, en la iniciativa privada y en la libertad económica.

Y depende también de que el Estado Nacional tenga una mirada estratégica y sostenida sobre el sur argentino.

La soberanía no se fortalece solamente mirando hacia atrás.

Se fortalece construyendo una Argentina más fuerte hacia adelante.

Una Argentina que produzca más, que atraiga inversiones, que fortalezca su defensa, que desarrolle su infraestructura y que vuelva a tener capacidad de proyectarse en el mundo.

Las Malvinas son argentinas.

El Atlántico Sur es estratégico.

Y Santa Cruz, por su ubicación y por su potencial, tiene que ser protagonista de la Argentina que vuelve a mirar hacia el sur.

Todos los derechos reservados ©2022 TiempoSur Digital - Río Gallegos, Santa Cruz, Patagonia Argentina
Dirección Lic. Roberto Gustavo Torres. Presidente LJK Editorial S.A. Responsable Editorial