La lucha de Dino: vender panificados para sobrevivir con una pensión mínima
En una fría mañana en Río Gallegos, Dino se ubicó en la esquina de San Martín y Ramón y Cajal, frente al Complejo Cultural, para vender tortillas y panificados. Con una discapacidad que lo obliga a usar una prótesis en su pierna izquierda y una enfermedad cardíaca que requiere medicación permanente, el vecino relató que su pensión por incapacidad, cercana a los $380 mil, no alcanza para afrontar los gastos básicos de vivienda, tratamientos y servicios.
Contó a TiempoSur que debió superar adicciones en el pasado y que, desde hace algunos años, mantiene una rutina marcada por la fe y el esfuerzo diario. “Hay veces que en el hospital hay remedios y otras veces uno se los tiene que comprar. No hablamos de precios baratos”, explicó.
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Dino reconoció que su situación lo llevó a salir a las calles para generar ingresos adicionales y poder sostenerse. “No queda otra cosa que pelearla y confiar en Dios”, afirmó, al tiempo que invitó a los vecinos a acercarse a comprarle los productos que ofrece de lunes a viernes en el centro de la ciudad.
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Su historia refleja la realidad de muchos habitantes de Río Gallegos que, frente a un sistema de salud en crisis y a ingresos insuficientes, recurren a la venta ambulante como alternativa de subsistencia.