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El proyecto “Ponte en mi lugar, no ocupes el mío” vuelve a tomar impulso en la comunidad

“Ponte en mi lugar, no ocupes el mío” pretende promover un cambio de conducta en aquellos conductores que hacen uso de los espacios habilitados para el estacionamiento de personas con movilidad reducida. Si bien la iniciativa continúa vigente desde su aplicación, en 2015, se observa un crecimiento en la desaprensión de la comunidad. Cómo surge la iniciativa de volver a concientizar a la sociedad.

14/09/2026 • 12:32

El proyecto “Ponte en mi lugar, no ocupes el mío”, nació en Río Gallegos a partir de una iniciativa de Giuliana Collazo, y ahora vuelve a tomar impulso con el acompañamiento de voluntarios de la Comunidad Sentir y de su familia, quienes buscan recuperar una propuesta que con el paso de los años fue perdiendo presencia, pero que mantiene vigente su objetivo: concientizar y sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de respetar los espacios destinados a personas con discapacidad y movilidad reducida.

La iniciativa surgió cuando Giuliana era estudiante secundaria y desarrolló el proyecto como un trabajo práctico para la materia Metodología de la Investigación. La propuesta apuntaba a visibilizar una problemática cotidiana: rampas bloqueadas, espacios de estacionamiento ocupados indebidamente y distintos obstáculos que dificultan el desplazamiento de personas con movilidad reducida.

Tras el fallecimiento de Giuliana, el proyecto continuó a través de su familia y de vecinos que fueron sumándose. En 2015, la iniciativa fue declarada de interés municipal mediante el Decreto N° 2233. Con el tiempo, la colocación de cartelería y las acciones de concientización se extendieron a distintas localidades de Santa Cruz y también llegaron a Río Ceballos, en Córdoba.

En 2019, la propuesta alcanzó otro reconocimiento importante al ser declarada de interés nacional por la Cámara de Diputados de la Nación. En aquel momento, Rubén Collazo, padre de Giuliana, destacaba el acompañamiento de voluntarios y la necesidad de generar un cambio cultural que permitiera comprender que los espacios destinados a personas con discapacidad no son lugares disponibles para cualquier ciudadano.

Ahora, varios años después, el proyecto busca recuperar protagonismo. Rubén Collazo explicó a TiempoSur que integrantes de la Comunidad Sentir comenzaron a tomar la posta y a desarrollar tareas voluntarias vinculadas con la iniciativa. 

“Ponte en mi lugar, no ocupes el mío” pretende promover un cambio de conducta. Collazo sostiene que el objetivo es generar empatía y que las personas puedan ponerse en el lugar de quienes necesitan esos espacios para desplazarse. En ese sentido, remarcó que el proyecto trasciende a las personas con discapacidad y representa una enseñanza para toda la sociedad.

El propio Collazo recordó que durante los primeros años fueron ellos, como familia, quienes afrontaron con recursos propios los costos de la cartelería y su colocación en distintas localidades. La expansión del proyecto hizo que mantenerlo resultara cada vez más difícil, por lo que el acompañamiento de nuevos voluntarios representa hoy una posibilidad concreta para darle continuidad.

“Es un proyecto que puede llevar adelante cualquiera”, sostuvo, al destacar que la esencia de la propuesta consiste en transmitir la necesidad de no vulnerar derechos. También señaló que las dificultades siguen siendo numerosas y que, al recorrer las calles, todavía se encuentran rampas obstruidas, espacios reservados ocupados y distintas situaciones que afectan la circulación de personas con movilidad reducida.

“El verdadero reconocimiento del proyecto no pasa solamente por las declaraciones de interés obtenidas a lo largo de los años, sino por conseguir que el mensaje se transforme en una conducta cotidiana”, dijo el papá de Giuliana. quien comparó ese desafío con otros cambios culturales que en su momento parecían difíciles de alcanzar, como la prohibición de fumar en espacios públicos.

Con esa mirada, entiende que la iniciativa que comenzó como un trabajo escolar de Giuliana terminó convirtiéndose en un proyecto mucho más amplio. “Ponte en mi lugar” dejó de estar pensado únicamente para su hijo Gino, quien tiene movilidad reducida, y pasó a representar a cualquier persona que pueda atravesar una situación similar en algún momento de su vida.

El desafío ahora es volver a instalar el tema en la agenda pública, recuperar la participación de la comunidad y reforzar una idea sencilla pero fundamental: los espacios reservados para personas con discapacidad deben ser respetados. 

Vale la pena señalar que la próxima semana el proyecto comenzará a ser abordado nuevamente por comisiones en la legislatura provincial, también con el objetivo de impulsar la iniciativa en las distintas comunidades de la provincia.

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