Día Mundial de los Glaciares: alarma por su retroceso
l Perito Moreno mostró un retroceso inédito y encendió la alarma sobre el agua y la biodiversidad.
Un monitoreo realizado entre la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares y Glaciarium detectó durante el verano 2025-2026 un retroceso sin precedentes del glaciar Perito Moreno, que perdió 0,8 km² de superficie en 97 días y alejó su frente hasta 420 metros de la costa de Península Magallanes, en una fecha que volvió a poner en foco la importancia global de estos reservorios naturales en el marco del Día Mundial de los Glaciares.
El relevamiento se inició a fines de mayo de 2025 y se sostuvo durante el verano con vuelos de Vehículo Aéreo No Tripulado (VANT) realizados el 19 de noviembre de 2025, 22 de enero de 2026, 4 de febrero de 2026 y 24 de febrero de 2026. En cada operación se tomaron cientos de fotografías aéreas verticales que permitieron construir cuatro mosaicos del sector terminal del glaciar y comparar con precisión los cambios ocurridos a lo largo de esos meses. El operador del VANT fue F. Albertengo, de la Intendencia del PNLG.
Los datos obtenidos mostraron una secuencia de pérdida acelerada. En el mosaico del 24 de febrero de 2026, marcado en rojo, se observó una pérdida de 0,36 km² entre el 19 de noviembre de 2025 y el 22 de enero de 2026, en un lapso de 64 días. Luego, entre esa fecha y el 4 de febrero de 2026, se perdieron otros 0,18 km² señalados en amarillo, en apenas 13 días.
La evolución del retroceso continuó en los 20 días siguientes. Entre el 4 de febrero y el 24 de febrero de 2026, el glaciar perdió otros 0,26 km², identificados en azul dentro del análisis comparativo. De ese modo, en menos de cien días el Perito Moreno acumuló una retracción total de 0,8 km², equivalentes a 80 hectáreas, una superficie que permitió dimensionar la magnitud del fenómeno registrado durante el verano 2025-2026.
El corrimiento del frente glaciar respecto de Península Magallanes también reflejó la intensidad del proceso. En los sucesivos vuelos, el frente apareció a 233 metros, luego a 274 metros, después a 312 metros y finalmente a 420 metros de la costa. La escala utilizada en el monitoreo permitió visualizar con claridad el alcance del retroceso y la velocidad con la que se modificó el sector terminal del glaciar.
El contraste histórico reforzó aún más la gravedad del dato actual. Según los registros citados en el informe, hace 126 años, en marzo de 1900, Rudolf Hauthal midió el frente a unos 650 metros de Península Magallanes. Más tarde, en 1908, Quensel lo encontró a 325 metros de la costa. Sin embargo, a fines de febrero de 2026 el frente ya se ubicó a 420 metros, un dato que ubicó al presente retroceso en una dimensión excepcional para la historia conocida del glaciar.
En paralelo, la conmemoración del Día Mundial de los Glaciares volvió a subrayar por qué estas formaciones resultan centrales para el planeta. Los glaciares funcionan como reservorios naturales de agua dulce, alimentan ríos, lagos y humedales, y permiten el desarrollo de ecosistemas complejos, además de sostener actividades humanas fundamentales como la agricultura, la ganadería y el abastecimiento de agua potable. Su deshielo gradual garantizó históricamente el caudal de los cursos de agua durante todo el año, sobre todo en períodos de sequía.
También cumplen un papel decisivo en la conservación de la vida silvestre. El agua que liberan sostiene bosques, pastizales, humedales y especies animales y vegetales únicas, muchas de ellas amenazadas. En el caso argentino, distintos ambientes dependen de ese aporte hídrico, entre ellos los humedales altoandinos, las vegas, los bofedales, las turberas patagónicas, los bosques andino-patagónicos y los ríos de montaña. Allí habitan especies endémicas y en riesgo como el huemul, la chinchilla de cola corta, el macá tobiano y el chorlito de vincha.
La dimensión territorial del sistema glaciar argentino también explicó por qué el tema excedió lo ambiental y se vinculó directamente con la seguridad hídrica. Los glaciares del país se distribuyen a lo largo de unos 3.500 kilómetros sobre la cordillera de los Andes, están presentes en 12 provincias y en 39 cuencas hídricas. Su aporte al caudal de los ríos andinos resulta decisivo porque suministran agua de deshielo durante los meses secos y amortiguan el impacto de las sequías sobre las actividades socioeconómicas.
En ese escenario, el retroceso del Perito Moreno apareció como una señal concreta de una problemática mayor. El informe mencionado en el marco del Día Mundial de los Glaciares definió a estos sistemas como “tanques de agua” naturales, esenciales para sostener una biodiversidad altamente especializada y sensible. Además, advirtió que los glaciares y el ambiente periglaciar almacenan agua en forma de hielo, nieve y suelos congelados, regulando el caudal de ríos y humedales a lo largo del año y amortiguando el impacto de las sequías.
En Argentina, cerca del 36% del territorio continental depende de cuencas alimentadas por deshielo glaciar, lo que vuelve estratégica su protección tanto para los ecosistemas como para las comunidades y actividades productivas aguas abajo. El comportamiento observado en el glaciar Perito Moreno durante el verano 2025-2026 no solo mostró una alteración visible en uno de los emblemas naturales de Santa Cruz, sino que también expuso, con cifras concretas, por qué el retroceso de los glaciares se transformó en una alerta directa para la disponibilidad de agua y la conservación de la biodiversidad mundial.