Día del Panadero: profesión que comienza de madrugada y mantiene viva una tradición cotidiana
En el marco del Día del Panadero, trabajadores de una panificadora de Río Gallegos compartieron cómo es la rutina detrás de uno de los alimentos más consumidos por los argentinos. Jornadas que comienzan antes del amanecer, producción constante y un oficio que se aprende con dedicación.
En el Día del Panadero, TiempoSur recorrió una panificadora de Río Gallegos para conocer cómo transcurre la jornada de quienes, desde la madrugada, trabajan para que el pan llegue fresco a la mesa de los vecinos.
La producción comienza temprano. A las 4:30 de la mañana se inicia una rutina que se extiende hasta pasado el mediodía y que incluye la elaboración de distintos productos panificados.
Sergio, uno de los trabajadores del establecimiento, contó que lleva un año desempeñándose en el oficio y que aprendió todo dentro de la panadería. "En realidad, yo no tenía conocimiento de nada. He aprendido acá. Gracias, tuve la suerte de aprender y poder progresar", expresó.
Una producción que no se detiene
Durante la recorrida, el panadero explicó que en una de las mezclas se utilizan alrededor de 50 kilos de harina para elaborar el pan que será comercializado durante la tarde.
Además del tradicional pan tipo Felipe, en la panadería también se elaboran bizcochos, caseritos, miñones, milonguitas y otras variedades que forman parte de la producción diaria.
Mientras tanto, el trabajo continúa entre amasadoras, fermentación y hornos que alcanzan temperaturas cercanas a los 250 grados.
La experiencia de toda una vida
En el establecimiento también trabaja Carlos Ramírez, quien lleva 25 años dedicado a la panificación.
Con una extensa trayectoria en el rubro, destacó el ritmo permanente de trabajo que implica la actividad y el proceso continuo de producción que permite abastecer diariamente a los puntos de venta.
Cada tanda de pan demanda aproximadamente 45 minutos de cocción antes de estar lista para su distribución.
Un reconocimiento a quienes trabajan todos los días
Detrás de cada pieza de pan existe una tarea silenciosa que comienza cuando la mayoría de la ciudad aún duerme. La labor de los panaderos requiere constancia, precisión y compromiso para sostener una producción que forma parte de la alimentación cotidiana de miles de familias.
En su día, el reconocimiento es para quienes, desde la madrugada, mantienen viva una tradición que sigue siendo uno de los pilares de la mesa de los argentinos.