De vender diez pizzas sin éxito a tener clientes fijos
Luciano Taborda comenzó a elaborar pizzas listas para cocinar como una alternativa frente a la caída de sus ingresos laborales. Actualmente vende todas las noches en Gotti y Autovía, logró consolidar una clientela y, a partir de su emprendimiento, también impulsó acciones solidarias para familias que atraviesan dificultades.
Luciano Taborda es un emprendedor gastronómico de Río Gallegos que encontró en la elaboración de pizzas una alternativa para complementar sus ingresos y afrontar los gastos cotidianos. En diálogo con La Sobremesa, por Tiempo FM, contó cómo nació “Lucho Pizzas”, el emprendimiento familiar que actualmente lo lleva todas las noches a instalarse en la intersección de Gotti y Autovía.
Su experiencia con la gastronomía comenzó durante la pandemia, cuando junto a su hermano y su cuñado empezó a elaborar pan casero. Con el tiempo se fueron sumando otros integrantes de la familia y comenzaron a realizar repartos en distintos sectores de la ciudad, principalmente en los barrios 152, 213, 90 Viviendas, Natividad y zonas cercanas a la Autovía.
En aquel momento, la iniciativa surgió por una necesidad económica. Taborda trabaja en la terminal, donde sus ingresos dependen principalmente de las propinas. Durante la pandemia, la venta de pan casero tuvo buenos resultados, aunque posteriormente dejó la actividad durante cuatro o cinco años.
La temporada baja en su trabajo y la necesidad de afrontar el alquiler y otros gastos lo llevaron a retomar la producción. En un primer momento volvió a elaborar pan, pero reconoció que le costó recuperar el nivel de ventas que había alcanzado años atrás.
Fue entonces cuando decidió comenzar a preparar pizzas listas para cocinar.
El primer intento no tuvo el resultado esperado. Junto a su pareja se instaló en la zona de la nueva rotonda con unas diez pizzas, pero no logró vender ninguna. Sin embargo, decidió volver a intentarlo al día siguiente, esta vez en la esquina de Gotti y Autovía.
Allí permaneció durante cuatro o cinco horas, soportando las bajas temperaturas, hasta que consiguió vender toda la producción.
“No queda otra que seguir intentando”, resumió Taborda sobre aquellos primeros días.
Inicialmente elaboraba únicamente pizzas de mozzarella, mientras que durante las últimas semanas incorporó también la variedad de jamón y mozzarella. Actualmente trabaja tanto mediante encargues como con producción destinada a la venta directa durante la noche.
Su rutina comienza después de finalizar su jornada laboral. Desde aproximadamente las 20 horas se instala todos los días en Gotti y Autovía, entre la Plaza de los Dinosaurios y la Plaza del Mate.
Con el paso de las semanas, la presencia cotidiana permitió que numerosos vecinos comenzaran a reconocerlo y que se conformara una clientela habitual.
Según explicó, durante el Mundial registró una importante cantidad de ventas e incluso algunos clientes comenzaron a considerar la compra de sus pizzas como una suerte de “cábala”. Actualmente, el emprendimiento representa para él un ingreso que, en determinados momentos, incluso supera lo obtenido mediante su trabajo habitual.
Una iniciativa solidaria que nació de una clienta
El crecimiento de “Lucho Pizzas” también derivó en una iniciativa solidaria.
Todo comenzó cuando una clienta compró una pizza y le pidió que la entregara a una persona que la necesitara. Posteriormente, un compañero aportó otras tres unidades y Taborda sumó pizzas que tenía congeladas para continuar con las donaciones.
Luego de publicar en redes sociales que disponían de comida para entregar, recibió entre 50 y 60 mensajes en una sola jornada.
La cantidad de consultas le permitió dimensionar la necesidad existente entre distintas familias de la ciudad. A partir de ese momento comenzaron a llegar pedidos frecuentes de personas que consultaban si había pizzas o alimentos disponibles para donar.
Frente a esta situación, Taborda habló con su madre y juntos decidieron organizar un guiso solidario. Vecinos y seguidores del emprendimiento colaboraron con dinero e ingredientes para hacer posible la iniciativa.
El emprendedor remarcó que nunca imaginó la repercusión que alcanzaría la propuesta y aseguró que el objetivo siempre fue simplemente colaborar con quienes atravesaban una situación difícil.
Un emprendimiento familiar con intención de crecer
La familia ocupa un lugar central dentro del proyecto. Taborda es uno de siete hermanos —cinco varones y dos mujeres— y destacó que todos colaboraron de alguna manera desde el comienzo.
Actualmente, su hermano y un amigo son quienes lo acompañan con mayor frecuencia en la elaboración. Dependiendo de la jornada, en aproximadamente cuatro o cinco horas pueden producir entre 15 y 20 pizzas.
A futuro, su intención es continuar ampliando el emprendimiento, generar una fuente de trabajo para sus hermanos e incluso contar con otro punto de venta en algún sector de Río Gallegos.
Aunque actualmente se encuentra enfocado principalmente en las pizzas, aseguró que su mayor interés dentro de la gastronomía continúa siendo la panadería.
Las redes sociales también fueron claves para la difusión. Muchos vecinos que no pueden colaborar mediante una compra se acercan al puesto, toman fotografías o realizan videos que posteriormente comparten en sus perfiles.
El emprendimiento puede encontrarse en Facebook, TikTok e Instagram bajo el nombre “Lucho Pizzas”. Cada noche, cuando llega al punto de venta, Taborda publica en sus redes que ya se encuentra trabajando y también recibe pedidos a través de esas plataformas.
Actualmente, la pizza de mozzarella tiene un valor de $10.000 la unidad o tres por $25.000, mientras que la de jamón y mozzarella cuesta $12.500 la unidad o tres por $33.000.
Las pizzas se entregan listas para llevar, colocar directamente en el horno y consumir.