Con un mensaje sobre la crisis social se realizó el Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral
La ceremonia religiosa comenzó pasadas las 11:30 y contó con la participación de autoridades municipales, provinciales y nacionales, fuerzas de seguridad y vecinos. Monseñor Ignacio Damián Medina reflexionó sobre la situación social y económica del país durante su homilía.
La comunidad de Río Gallegos participó este lunes del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Iglesia Catedral “Nuestra Señora de Luján”, en el marco de las actividades oficiales por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.
La ceremonia comenzó pasadas las 11:30 horas y reunió a autoridades municipales, provinciales y nacionales, integrantes de las fuerzas de seguridad y vecinos que se acercaron para compartir la celebración religiosa.
Durante la homilía, el obispo de la Diócesis de Río Gallegos, Monseñor Ignacio Damián Medina, hizo referencia al contexto social y económico que atraviesa el país y vinculó el mensaje religioso con la realidad cotidiana de las familias argentinas.
“Damos gracias a Dios por nuestra patria y pedimos por una nación libre, justa y fraterna. Pero este agradecimiento no lo hacemos en el aire, sino con los pies bien puestos sobre la tierra, esa tierra del presente, trayendo al altar la realidad que nos toca vivir”, expresó.
Tomando como eje el pasaje bíblico de Jesús y sus discípulos atravesando una tormenta en el lago, Medina comparó esa escena con la actualidad argentina. “Muchos sentimos que hoy nos toca navegar una tormenta dura. La situación social y económica de nuestro país nos golpea el alma”, sostuvo.
En ese sentido, señaló que la crisis se percibe en la vida cotidiana de las familias. “No hace falta dar grandes cifras, basta con mirar a los ojos a tantos papás y mamás que hacen malabares para que la comida alcance hasta fin de mes. A los abuelos que la ven difícil, a tantos jóvenes que miran el futuro con una mezcla de ansiedad y de incertidumbre”, manifestó.
El obispo también habló de un “cansancio flotando en el aire” y describió “una sensación de que el agua nos está entrando en la barca y de que las fuerzas no siempre alcanzan”.
“El viento de la crisis es real. Cala hondo y nos duele a todos”, afirmó frente a los presentes.
Más adelante, retomando el relato evangélico, hizo referencia a la reacción de los discípulos durante la tormenta. “Mientras el viento rugía, Jesús dormía. Los discípulos desesperados lo despertaron gritando: ‘Maestro, maestro, nos hundimos’. A veces, en medio de las dificultades de nuestra patria, nos puede parecer lo mismo”, expresó.
“Podemos sentir que Dios está distante o que el silencio de la fe no responde al ruido de nuestras necesidades urgentes”, agregó durante el mensaje pronunciado en la Catedral de Río Gallegos.