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Al vandalismo se lo combate con amor

En la noche del viernes 27 de agosto de 2021, volvieron a atacar la sede del Macá Tobiano Rugby Club. Por tercera vez entran a robar en un lapso de año y medio en sus instalaciones.

  • 29/08/2021 • 13:19
Vandalismo en el Macá Tobiano Rugby Club
Vandalismo en el Macá Tobiano Rugby Club

“Los peritos hicieron ya su trabajo. Sustrajeron un cañón de calefacción muy costoso, nos destrozaron puertas y ventanas. Al Club Independiente (vecino) también le robaron así que intentamos ligar las investigaciones. Ya no sabemos qué hacer, queremos progresar y esto te desmoraliza”, nos dice Diego Peralta, vicepresidente de la institución. Se hizo la denuncia. No sirvieron las cámaras, las rejas ni los alambres”, completó el dirigente. Mientras tanto, hicieron un festejo del Día de la Niñez digno de aplaudir, lleno de espíritu post-pandemia.

El club tiene 33 años, es un joven entrando a la edad media, vecino a la Laguna Ortiz, uno de los puntos más bajos de la ciudad de Río Gallegos. Alejado de cualquier estereotipo violento o que tenga que ver con el elitismo con el cual muchas veces se califica (erróneamente) a un deporte de valores nobles como el Rugby. Sus dirigentes son aquellos jóvenes que arrancaron a fines de los ´80 a despuntar la pasión por la ovalada, cuando los All Blacks conmovían al mundo y Hugo Porta era el estandarte, el MESSI, de Los Pumas argentinos.

Difícil que desfallezcan ante tantas muestras de agresividad, de un destrato que hiere pero que no logra perforar la dura capa de pertinencia que se ha formado en tres décadas luchando el line.  Duendes, COSEBA, Punta Arenas, Gregores cuando tenía la actividad, y muchos rivales son testigos de la garra que define la actitud en el campo del club que homenajea al ave endémica de la provincia de Santa Cruz, el recientemente descubierto Macá Tobiano, bello custodio de las estepas santacruceñas.

“Cuando terminaron de acomodar la sede, los chicos empezaron a querer quedarse ahí, a tomar las instalaciones como propias. Los chicos jugaban, se hacían las hamburguesas y veían a las categorías subsiguientes, es un club social y deportivo donde bajan el mensaje de los valores de la deportividad, es piola el laburo de las comisiones”. El que habla es Juan Silva, padre de Lorenzo, pequeño rugbier del club. Lo que describe es un modo de trabajo que no tienen todos los clubes deportivos con instalaciones de Río Gallegos, algunos puestos en el papel de simples gimnasios que cobran cuota y poco más. Macá busca que sus deportistas habiten la sede, llenen de carne sus parrillas y hagan el legendario tercer tiempo mirando a los ojos de un compañero en vez de un celular.

La pandemia fue un freno, obvio. Pero no definitivo.

De a poco se van retomando las actividades de la mano de los protocolos. Es costoso pagar un sereno que viva en las instalaciones del club. Es difícil por la zona geográfica, muy abierta y de extensiones de oscuridad, en donde los malvivientes surfean la ola delictiva a comodidad.

Respecto al Día de la Niñez, se celebró con todas las categorías presentes en las instalaciones. Desde Iniciación (6 a 8 años), y todas las M, desde 10, 12, 14, 16 y los no tan niños de 18. ‘’Hubo peloteros, payasos, comida en modalidad surtida, inflable, muchos juegos. El clima acompañó y se hizo un laburo en conjunto entre la Institución, padres y familiares, todos contribuyeron y los chicos muy felices’’, cerró el vice Peralta.

En tiempos donde una PlayStation es más sinónimo de obesidad y depresión que de sociabilización y salud, el rol de los clubes como Macá a la hora de contener se vuelve gigantesco. Seguramente en algún momento se detendrán los robos de aquellos que se han ensañado con un colectivo tan noble, pero vemos difícil que se paralice el accionar motivador de la familia del Rugby. No tienen techo, ni ganas de encontrarlo. Un domingo 28 de agosto reafirmaron un compromiso de no aflojar ante el vandalismo y combatirlo con comunidad.