Conmoción

La carta de Zulemita a un año de la muerte de Carlos Menem

La hija de quien fuera presidente desde 1989 a 1999, expresó su dolor por la partida y destacó, en varios párrafos, la labor política y el legado de su padre.

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Zulemita Menem recordó a su padre, Carlos Saúl Menem, a un año de su muerte con una carta en la que destaca su carrera política. "Eligió un dia especial para su partida fisica, el día del amor, el mismo que sentia por su pais", asegura en uno de los párrafos.

En el texto, que fue publicado por Infobae, Zulemita también expresó "la tristeza de no tener a mi padre desde hace un ano y el profundo dolor que genera su ausencia en nuestra familia". "Sin embargo, no puedo dejar de ver que esto tiene un doble significado: el que toca el lado de los afectos, y aquel que refiere al hombre publico que llego a ocupar la presidencia de la nacion argentina por diez anos y cinco meses, ganando tres elecciones presidenciales, ademas de gobernar su provincia natal por tres periodos y representarla en el Senado hasta su muerte",agregó.

La carta completa

Pensar en el 14 de febrero de 2021 me provoca gran cantidad de sentimientos. Sin dudas, el primero es la tristeza de no tener a mi padre desde hace un ano y el profundo dolor que genera su ausencia en nuestra familia, donde sentimos que el eligió un día especial para su partida física, el día del amor, el mismo amor que sentía por nosotros, por su país y por su pueblo.

Sin embargo, no puedo dejar de ver que esto tiene un doble significado: el que toca el lado de los afectos, y aquel que refiere al hombre publico que llego a ocupar la presidencia de la Nación argentina por diez anos y cinco meses, ganando tres elecciones presidenciales, ademas de gobernar su provincia natal por tres periodos y representarla en el Senado hasta su muerte.

Mas allá del recuerdo de un gran padre y excepcional abuelo que nos acompanará siempre, deseo recuperar el impacto emocional que sigue produciéndome la fuerza del recuerdo que ha dejado en el pueblo, en personas de todos los sectores sociales y actividades, que guardan tanto cariño a su persona como reconocimiento y respeto a su obra de gobierno. También es cierto que aparecen algunas opiniones, a veces ofensivas y hasta injuriosas, a las que el no acostumbraba responder, afirmándose en la idea de que, en este sentido, lo único que importa es el juicio de la historia, que es definitivo.

Su vocación política lo llevo a tener vida publica desde su juventud, con gran entrega, dedicación y convencimiento por sus ideas, que nunca abandono; aun siendo víctima de las terribles circunstancias históricas que afectaron a nuestro país en 1976 y que lo hicieron perder su libertad por cinco anos, viviendo en horribles condiciones como preso político en manos de un gobierno ilegitimo. Me toco vivir estas circunstancias en mi niñez, y como es sabido, lo he acompañado durante toda la vida, tanto en lo personal como en lo político, por lo que deseo dejar como testimonio que nunca escuche de el un deseo o indicación de venganza ni exigencia de reparación alguna. Su posición pacificadora es bien conocida no solo por sus palabras, sino también por sus decisiones como gobernante.

Mi padre, Carlos Menem dedico su vida a la política, con convencimiento y pasión, siempre en la idea de la grandeza de la patria, de la justicia social y del bien común. Basta ver con que énfasis se dedico a defender las instituciones y a lograr la pacificación de la Nación, del mismo modo que a atender las necesidades de modernización y a trabajar por la inserción de la Argentina en el mundo, para que ocupe un sitio destacado. Esa labor, que tomo como una misión, lo llevo a ser reconocido por grandes lideres de todas las latitudes y posturas ideológicas, y volvió a posicionar al país en un lugar de privilegio que había perdido.

Lo cierto es que nuestra familia pudo ver y sentir el cariño con el que el pueblo lo despidió y lo escolto, mostrando una gratitud que nunca podremos olvidar. En este primer aniversario de su partida, honraremos su memoria rogando por su eterno descanso en una Misa en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde tantas veces rezo por la patria portando los atributos celestes y blancos del Presidente de la Nación Argentina.

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