Puerto Deseado

Reactivan la actividad portuaria con la mira en la temporada de calamar 2026

Luego de un prolongado período de baja actividad, Puerto Deseado comienza a mostrar señales de reactivación, impulsadas por la operatoria de algunos buques centolleros y el armado de poteros y congeladores pertenecientes a las empresas Argenova y Empesur, en el marco de la expectativa por el inicio de la temporada de calamar 2026.

05/01/2026 • 14:25

Trabajadores del muelle destacan que este incipiente movimiento genera un clima laboral distinto, aliviando la tensión acumulada entre el personal dedicado al alistamiento, las descargas y los servicios portuarios, afectados por semanas de escasa actividad.

Actualmente, el puerto atraviesa una coyuntura de retracción operativa. Si bien la infraestructura se mantiene funcional, los niveles de actividad se ubican por debajo de los habituales como consecuencia del cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales y la demora en la consolidación de la pesquería de calamar. Este escenario se traduce en menos buques, menos maniobras, reducción de turnos y una caída significativa en la demanda de mano de obra vinculada al muelle, la estiba y los servicios anexos.

En ese contexto, la reciente llegada de cuatro buques centolleros -Dukat, Talismán, Tango I y Tango II- representó un hecho concreto en medio de la incertidumbre. Durante los primeros días del año, estas embarcaciones activaron un flujo de operaciones que, aunque acotado en el tiempo, generó un impacto inmediato en el frente portuario.

 

Las tareas de alistamiento incluyeron carga de insumos, combustible y provisiones, demandando personal de muelle, estibadores, operadores y cuadrillas de apoyo. De manera paralela, se reactivó el circuito terrestre asociado, con la participación de camiones, proveedores y servicios locales que dependen de la frecuencia de recaladas para sostener su actividad económica.

El contraste con los días previos resulta evidente. En el ámbito portuario se percibe una marcada discontinuidad en las tareas, con personal sujeto a convocatorias irregulares y una cadena de servicios que funciona en un esquema de subsistencia. La falta de movimiento pesquero no solo impacta en el empleo directo, sino también en toda la dinámica económica que tradicionalmente acompaña a cada marea: abastecimiento, logística, mantenimiento, transporte y servicios.

Desde el punto de vista productivo, la operatoria centollera aportó además un dato relevante. Estas unidades arribaron tras una performance favorable en la zona sur y se preparan para operar en la zona central, donde las condiciones de captura suelen ser más exigentes debido al comportamiento más esquivo del recurso. Esta transición exige un alistamiento minucioso, generando necesidades concretas dentro del puerto y, por extensión, mayor demanda laboral.

 

Mientras tanto, el factor determinante sigue siendo la pesquería de calamar. La flota potera aún no imprime el volumen de actividad que históricamente dinamiza el muelle en esta etapa del año. Las operaciones se concentran al sur del paralelo 49°S y, en Puerto Deseado, la espera se prolonga. En el sector también se señala que Argenova, que utiliza este puerto como base para parte de su operatoria, no ha registrado salidas sostenidas de unidades a pesca en los últimos días, profundizando la sensación de parálisis.

Lo ocurrido con los centolleros deja una conclusión clara: en el actual contexto de baja actividad, el armado de solo cuatro buques fue suficiente para modificar la rutina diaria, reactivar turnos y generar circulación económica. No alcanza para revertir el cuadro general, pero sí para evidenciar la fuerte dependencia del puerto respecto de la continuidad pesquera.

En Puerto Deseado, hoy, cada buque cuenta. Cuando los pesqueros no llegan, el puerto no solo se detiene: también se enfría el trabajo, la economía y la previsibilidad de cientos de familias que dependen directa o indirectamente del muelle. El sector pesquero y, especialmente, quienes desarrollan tareas anexas a la actividad, saben que el puerto es el motor que impulsa el empleo y el desarrollo local. Frente al inicio de la zafra de calamar, la expectativa es clara: con trabajo, todo el mecanismo vuelve a ponerse en marcha.

(Pescare)

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