Santa Cruz

La actividad económica cayó 4,6% en agosto, aunque desaceleró el ritmo de la caída

El Índice Provincial de Actividad Económica registró una mejora intermensual desestacionalizada del 0,4%, pero acumuló una baja del 7,9% en los primeros ocho meses del año. Alimentos y Bebidas y Farmacia y Perfumería volvieron a mostrar fuertes retrocesos, mientras que Indumentaria y Textiles logró crecer 2,6% interanual.

13/09/2026 • 16:50

La actividad económica de Santa Cruz registró en agosto una caída interanual del 4,6%, de acuerdo con el Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), aunque mostró una mejora intermensual desestacionalizada del 0,4%. Con este resultado, la economía provincial acumuló una contracción del 7,9% en los primeros ocho meses de 2026 y alcanzó su primer registro intermensual positivo desde diciembre de 2025.

El dato de agosto marcó una moderación respecto del retroceso registrado en julio, aunque la actividad todavía permaneció lejos de mostrar una recuperación sostenida. En términos interanuales, la serie acumuló catorce meses consecutivos sin registros positivos, en un escenario atravesado por el menor poder adquisitivo, la debilidad del consumo y el impacto de los costos sobre distintos sectores.

Entre los rubros relevados, Alimentos y Bebidas presentó una caída interanual del 9,6% y una mejora intermensual desestacionalizada del 0,5%. De esta manera, acumuló una baja del 11,1% en el año. Si bien el resultado implicó una mejora frente al -14,9% registrado en julio, el sector continuó con una tendencia negativa que se mantiene desde julio de 2025.

Los comercios consultados señalaron como principal condicionante la pérdida de poder adquisitivo. La falta de dinero en circulación, los bajos salarios y la caída del consumo aparecieron entre las principales dificultades, incluso en establecimientos que registraron una mayor circulación de clientes o contaron con una ubicación favorable.

El Día del Niño y el cambio de temporada, acompañado por jornadas de mejor clima, aportaron ventas puntuales. En sentido contrario, el frío y la inestabilidad climática durante agosto redujeron la circulación en otros comercios. La falta de empleo y la ausencia de actualizaciones salariales fueron mencionadas como factores estructurales, junto con el endeudamiento de los hogares.

Ante este escenario, los comercios recurrieron principalmente a promociones, combos, ofertas por volumen y estrategias destinadas a sostener los precios, además de incorporar nuevos productos para intentar dinamizar las ventas.

En contraste, Calzado, Indumentaria y Textiles mostró uno de los comportamientos más favorables del mes, con una suba interanual del 2,6% y un crecimiento intermensual desestacionalizado del 3,2%. Pese a este desempeño, el sector todavía acumuló una caída del 2% en lo que va del año.

El resultado confirmó la recuperación que el rubro viene mostrando desde mayo, luego del fuerte deterioro registrado durante 2025. Los comercios destacaron el impulso generado por el Día del Niño y las liquidaciones de fin de temporada, que permitieron renovar stock y, en algunos casos, comenzar a recibir pedidos vinculados con la próxima temporada.

El consumo, sin embargo, continuó condicionado por los ingresos de los hogares. Las cuotas sin interés y los descuentos por pago en efectivo se consolidaron como herramientas centrales para sostener las ventas. A esto se sumó la competencia de las ventas online y los showrooms, que algunos comercios identificaron como una dificultad para el funcionamiento de los locales físicos.

Farmacia y Perfumería, por su parte, volvió a mostrar una contracción. El sector cayó 9% interanual y 1,3% en términos intermensuales desestacionalizados, con una baja acumulada del 9,8% durante 2026. Aunque el retroceso interanual fue menor al de julio, cuando había alcanzado el 13,8%, el rubro volvió al terreno negativo luego del repunte registrado en junio.

En este caso, los comerciantes señalaron especialmente el incremento de los costos, los suministros y la carga impositiva. También advirtieron una reducción de la demanda, menores pedidos y una caída del consumo asociado a PAMI, en un contexto donde los clientes priorizaron gastos y la circulación de dinero continuó siendo limitada.

El cierre de comercios también tuvo impacto en el sector, tanto por la pérdida de clientes en el segmento mayorista como por el traslado de demanda hacia establecimientos que absorbieron parte de la clientela de competidores. El turismo, en algunos casos, permitió sostener parte de la actividad.

Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles presentó en agosto una caída interanual prácticamente neutra, del 0,1%, pero logró un crecimiento intermensual desestacionalizado del 2,1%. El acumulado anual se ubicó en -2,2%, mientras que el resultado interanual representó una marcada mejora frente al -8,5% registrado en julio.

La falta de dinero, los salarios estancados y la morosidad continuaron afectando las ventas. Los comercios también señalaron el aumento de los costos de materias primas, logística y construcción, además de dificultades para acceder a programas de cuotas que favorezcan la comercialización de bienes durables.

El Día del Niño, la reducción de las tasas de interés y algunos pedidos de instituciones educativas funcionaron como factores puntuales de impulso. Las estrategias comerciales incluyeron descuentos en efectivo, cuotas sin interés, liquidaciones, promociones por volumen, publicidad, extensión de horarios y ampliación de la oferta.

El rubro Servicios, que incluye servicios profesionales, hotelería y turismo, registró una caída interanual del 3,6% y una retracción intermensual desestacionalizada del 1,5%. Con este resultado, acumuló una baja del 11,6% durante el año.

Si bien el resultado interanual fue el más moderado desde junio de 2025 y mostró una mejora significativa frente al -15,6% de julio, el sector acumuló catorce meses consecutivos de variaciones negativas.

Los prestadores consultados identificaron nuevamente al poder adquisitivo como el principal factor de deterioro y describieron un escenario de crisis comercial generalizada. A esto se sumó la baja temporada turística, especialmente durante el período invernal, que limitó la ocupación hotelera y la demanda de servicios vinculados con la circulación de visitantes.

La actividad vinculada a la minería y al sector privado apareció como uno de los principales factores de sostenimiento para los servicios profesionales, funcionando como un amortiguador frente a la debilidad del consumo interno.

Los datos de agosto muestran así una economía provincial que todavía permanece en contracción, pero con algunos indicadores que permiten observar una desaceleración del deterioro. La mejora intermensual del índice general y la moderación de las caídas en varios sectores conviven con un acumulado anual negativo y con un consumo todavía condicionado por los ingresos de los hogares. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si estos cambios representan un punto de inflexión o una estabilización dentro de un escenario todavía recesivo.

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