LIBAR

Que sea un hasta luego

El pasado lunes venció el plazo para anotarse en el Campeonato Oficial 2021 de la Liga de Básquet Riogalleguense. La mayoría de los equipos que están participando del ahora Torneo Preparación confirmaron su continuidad en la competencia. Uno de los que no lo hizo, fue Policía de Santa Cruz. El Gallito informó después, en la reunión del último martes del Comité Organizador, su baja del certamen. Después de cinco años, el elenco de la fuerza se retira de Li.Ba.R. por problemas originados por la pandemia y también por la falta de apoyo. 

Un gran equipo, una gran pérdida.
Un gran equipo, una gran pérdida.
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Hace un par de semanas, el Comité Organizador de la Liga de Básquet Riogalleguense abrió las inscripciones para lo que será el Torneo Oficial 2021. Certamen que comenzará a disputarse ni bien finalice el de preparación que se está llevando a cabo desde abril pasado. Campeonato que, vale la pena recordar, entró en parate con el último decreto nacional y que cumplido ya el plazo de este, y de la cuarentena estricta, está listo para reanudarse. Lo haría este fin de semana.

El que también se venció, el último lunes a la medianoche más precisamente, fue el período que otorgó el Comité Organizador para que los equipos interesados pudieran anotarse en la competencia que marcará la continuidad de la acción para el básquet local. Y que, además, estará poniendo en juego un título oficial. Algo que no ocurre desde el 2019, teniendo en cuenta la inactividad del año pasado como consecuencia del COVID-19.

El cierre de las inscripciones dejó muchas confirmaciones. La mayoría de los equipos que están participando en el Torneo Preparación avisaron ya que van a seguir jugando por lo que resta del año.

Con lo que no se quería encontrar el Comité Organizador era con nuevas bajas. Tuvo al comenzar la temporada las de Independiente, Los Tigres y los equipos del interior. Como Las Moras de Piedra Buena, El Calafate y los quintetos de la Cuenca Carbonífera. Salvo el Rojo, lo del resto tiene un mismo causante. El COVID-19. O, mejor dicho, las medidas que se adoptaron en este último tiempo, tanto parte del Gobierno nacional como del provincial y hasta de los respectivos municipios, para intentar contrarrestarlo.

Claro que el Coronavirus no fue el único culpable de lo que pasó. El virus sin dudas que fue, y todavía lo sigue siendo, parte importante del problema. Por ejemplo, de Los Tigres. También la falta de apoyo. Es que los chicos y las chicas de la Escuela N°55 necesitaban quizás un gesto de parte de las autoridades. No tuvieron ninguno. Se quedaron entonces primero sin actividad. Después, sin un lugar en dónde poder desarrollar la misma. El costo fue grande. Más de un centenar de jugadores, entre hombres y mujeres, con los que contaba el elenco naranja se quedaron en la calle. Literal.

Algunos lograron romper la barrera impuesta por el sentido de pertenencia y la identificación con los colores y pudieron continuar jugando en alguno de los otros clubes de la ciudad. Los menos fueron estos. Otros en cambio, la mayoría, no. Son estos últimos los que están entonces sin jugar y soñando algún día con volver a hacerlo. Pero no con cualquier camiseta. Con la naranja, está claro.

Las bajas afectaron a la liga. No por cuestiones de número, aunque también sí. Se sintieron más desde lo emotivo-sentimental. En especial la de Los Tigres. Por el enorme trabajo que venían haciendo tanto los entrenadores como la Comisión de Padres de la escuela. Tarea que llevó al equipo a crecer en poco tiempo. En número y en nivel. Siendo considerado por propios como la revelación de hace unas temporadas. Y premiado, por tal razón, por ajenos. Como la Dirección de Deporte Municipal, por ejemplo.

Debido a todo lo ocurrido, y expuesto anteriormente, el Comité Organizador no quería recibir más malas noticias. Cruzaba los dedos para no tener que lamentar ninguna nueva baja. Lo cierto es que esto ya no dependía de la propia Li.Ba.R. La situación, tanto como la decisión, excedía a la propia competencia. Era más bien a tono personal. De los clubes o equipos, de acuerdo con su presente. 

Finalmente, las malas noticias llegaron. Fue primero el mismo lunes por la noche, cuando en el Comité Organizador se dieron cuenta que faltaba el correo de parte de Policía de Santa Cruz confirmando su participación en el Torneo Oficial venidero. Algunos pensaron que podía tratarse de una falla humana o tecnológica. Finalmente no lo fue. El que no haya llegado la planilla de inscripción del Gallito tenía un porqué. El equipo de la fuerza avisó, ya de manera personal en la reunión del Comité Organizador del último martes, que se bajaba de la competencia. Que no iba a continuar jugando como tal después de su participación en el Torneo Preparación. Certamen en el que le queda por disputar una fecha de la fase clasificatoria. Jornada en la que el Gallito se presentará sólo para cumplir, ya que se quedó tempranamente en el campeonato sin chances de poder avanzar a semifinales.

Será el partido que marque entonces la despedida del torneo que está disputándose en nuestra ciudad. También de la liga toda. Al menos por ahora. Porque también según se supo la intención de los integrantes del equipo de la fuerza es que este no sea un para siempre sino más bien un hasta luego.

 

Historia y algo más

La en curso estaba siendo la quinta temporada de Policía de Santa Cruz.

El equipo de la fuerza militó siempre dentro de la categoría Promocional de la rama masculina. Ni bien arrancó mostró credenciales para ser protagonista. A partir del segundo año lo confirmó siendo de los principales animadores del certamen. Después de eso, nunca más salió, al menos, del lote de candidato.

La buena experiencia fue animando al equipo. También a los ajenos. De ahí la decisión de anotar un segundo equipo que represente al Gallito. Este, en la categoría Maxi Femenino. Las chicas, con los mismos problemas que los chicos, aguantaron menos. En un par de años el equipo femenino de la fuerza se bajó de Li.Ba.R. Lo mismo que pasó, sin mediar una pandemia, con los hombres.

En los comienzos, Policía de Santa Cruz entrenaba en la sede San Martín del Boxing Club. Después, fijó como sede el gimnasio del Secundario N°26.

El cierre de las escuelas por el COVID-19 dejó al Gallito sin un lugar para poder practicar. Como a este, otros tantos equipos. De Li.Ba.R. y de otros deportes y torneos igual. El no poder entrenar afectó no sólo la parte física y técnico-táctica. También influyó de manera negativa en la convocatoria. El número de jugadores bajó y con esto se originaron otros problemas. Como los económicos, ya que eran los propios atletas los que se costearon siempre desde la indumentaria hasta el costo de los torneos y de los partidos.

 

Fusión momentánea

Los integrantes del equipo de la fuerza intentarán volver a reconstruir el mismo desde afuera. Buscando no perder forma, física y ritmo de juego, sus integrantes llegaron a un acuerdo con el Boxing Club. Para el Torneo Oficial, entonces, el Albiverde contará con los jugadores del Gallito como refuerzos. Algo que se espera, beneficie a ambas partes. También a la competencia que, pese a perder un equipo, ganará tal vez en nivel. Esto, haciendo del Boxing Club, un quinteto potencialmente candidato al título. Claro que después, el Albiverde tendrá que demostrarlo en la cancha. El torneo de Promo supo ser de los más peleados de la liga local. Con esta fusión, más el debut de Patagonia y la participación de siempre de Hispano Americano y San Miguel TAQSA lo que viene pinta bien. Celestes y Santos fueron justamente los que definieron el último torneo oficial. Que en el 2019, ganaron los primeros.  

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