La historia en internet

Mi Río Gallegos, ventana al pasado en redes sociales

Se trata de una de las páginas en Facebook más visitadas en la ciudad. Su creador y un colaborador comparten historias e imágenes del Río Gallegos de Antaño. Por qué despierta tanto interés el siglo pasado en la era de la conectividad.

 Imágenes del recuerdo.
Imágenes del recuerdo.
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En medio de una pandemia y del aislamiento social, internet ha servido como herramienta de comunicación en las personas. Se han hecho habituales plataformas como Zoom o Meeting, que permiten la instantaneidad de la videollamada. En un mundo que parece sacado de una película cyberpunk, se abre una ventana al pasado de Río Gallegos, pero no a un pasado cercano, sino de muchas décadas atrás, del siglo anterior y de la era de los fundadores de la hoy capital santacruceña. A través de Facebook la página “Mi Río Gallegos” supo captar esta necesidad y curiosidad que despierta en la gente la historia de la ciudad, con más de 25 mil “me gusta” y con fotografías que retratan una ciudad del siglo XX, generando contenido viral de calidad, amparado por un contexto histórico detallado y minucioso. El espacio dedicado muestra en su gran mayoría fotografías tomadas en blanco y negro, que luego de una minuciosa selección y trabajo de reparación, logran ser digitalizadas para su posterior subida a internet. Muchas de ellas cobran un estado viral, teniendo en cuenta que retratan la vida de un Río Gallegos que ya no existe y que quedó en la memoria de muchos. La imagen de un grupo de aviadores, chicos jugando a la chueca en una laguna escarchada, la nevada del ´95 o tehuelches caminando por lo que ahora sería el centro de la ciudad son algunas de las imágenes que componen un álbum que sirve como memoria historia digital de nosotros.

 

Mi Río Gallegos

En este marco, TiempoSur se comunicó con Julio, el creador y la mente detrás de esta página que rescata las memorias fotográficas del siglo pasado. Junto a su nuevo colaborador, colocan imágenes diarias, pero todo tiene un inicio y fue el propio encargado de “Mi Río Gallegos” quien contó sobre esto.

“En el año 2016 había juntado muchas fotos en mi Facebook personal y había empezado a subirlas allí. Empecé con archivos de la familia Roil y de a poco fue creciendo. Hoy ya es lo que vemos”, señaló en primera instancia.

Pero más allá de ser un vehículo de comunicación o una simple página, es también una relación que tienen ellos con los lectores, siendo estos muchas veces los que proveen de algún tipo de material nuevo. “Mucha gente nos comparte cosas, historias, fotografías, recuerdos que vamos subiendo. Si bien la página la comencé solo y tuve ayuda de la gente, hará dos años y medio que la administramos en conjunto con José Armando Weisser, que es una persona que le gusta mucho la historia. Tenemos 25 mil seguidores que nos ven”, relató.

Si bien puede parecer fácil administrar una página de Facebook, lo cierto es que hay detrás toda una logística de archivo que es digna de tener en cuenta. El material debe ser investigado y puesto a consideración previo a la publicación. Nada queda al azar. “Ha habido a través de los años muchas páginas, pero hay que tener constancia. Hay que conseguir material, buscar imágenes. En su momento cuando hicimos la nota, la vez pasada, me la pasaba rancheando, para tratar de conseguir material. Ahí la vamos llevando y haciendo todo”, detalló Julio.

“Mucha gente nos comparte por privado, la vamos seleccionando. Hacemos un trabajo de retoque a la perfección y después nos han compartido cosas de Buenos Aires y lo vamos filtrando y de a poco subiendo”, sostuvo.

“Acá hay dos personas que con el tema de la historia y los datos nos ayudan: Ulises Gallardo, y además otro que es Milton Ibarra Filemon. Hay mucha gente del Archivo Histórico, por ejemplo, nos han compartido muchas cosas. Hemos conseguido el Archivo General de la Nación. De a poco se hizo un volumen de fotos, llevamos subidas desde que iniciamos el trabajo 5018 fotos”, detalló.

 

Archivo Histórico

Los archivos históricos cumplen las funciones de conservar, gestionar, difundir y hacer accesibles los fondos documentales que recoge la historia, en el caso de la ciudad de Río Gallegos es tarea del Archivo Municipal, encargado de conservar la memoria colectiva, impulsar el acercamiento de los documentos a los ciudadanos e incentivar su uso responsable. Vale mencionar que nuestro Archivo Histórico Municipal actualmente almacena, gestiona y conserva documentos con el interés social y valor suficiente para preservarse de por vida.

Además de esta tarea de conservación y gestión documental, este espacio dependiente del Ejecutivo comunal, tiene la tarea de difundir los aspectos más relevantes de la historia, tarea que ha tenido altibajos desde la creación del área.

Choque de locomotoras en el año 1989.

 

La historia

Río Gallegos nace al instalarse la Subprefectura Marítima, el 19 de Diciembre de 1885. Su destino era al parecer muy modesto, en el aspecto material, pero de denso contenido por su finalidad: “Ejercer dominio permanente, directo y categórico sobre el extremo continental del país, en el marco de la defensa de nuestra Soberanía”.

En el año 1888 el entonces Gobernador Don Ramón Lista decide trasladar la Capital del Territorio, que funcionaba en Puerto Santa Cruz a Río Gallegos. Este acto tuvo ratificación oficial el 19 de mayo de 1904, fecha en que el Poder Ejecutivo promulgó el decreto correspondiente. En el año 1957, el territorio de Santa Cruz es declarado Provincia, siendo su primer Gobernador, el Dr. Mario Cástulo Paradelo.

El primer municipio patagónico se creó en Chubut. Los galeses llevaban las instituciones públicas metidas en la carne, con la idea de la soberanía popular en la sangre. Surgió el segundo en Viedma, que de la España grande heredamos los argentinos el amor propio. El tercero fue el de Río Gallegos.

 

La foto de ayer

Una de las fotografías que se compartió ayer fue la de una chata Swift. Una de las "chatas" del frigorífico Swift, operando junto al buque congelador - "caponero" de bandera noruega Ringvilde en Río Gallegos.

Este buque operó con ese nombre desde su fabricación en 1950 hasta 1958 en que se vendió (para situarnos temporalmente).

Su capacidad de carga neta era de 1753 toneladas y sus cuatro bodegas mantenían una temperatura de -10 grados gracias al trabajo de tres compresores que rendían unas 320.000 frigorías/h.

Según los datos que nos aporta Jorge Prinos, cada chata del frigorífico Swift podía trasladar en cada viaje una carga de hasta unas 80 toneladas; según el volumen de la mercadería que se movía habitualmente.

En Río Gallegos operaron las chatas Nº14, 15 y 16 del frigorífico.

La Chata registrada en fotografía.

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