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“Pepe”, el volante que trabaja 20 horas al día para sostener a su familia y juega en Moreno

En plena adolescencia, convertirse en sostén de un hogar no es una situación sencilla. Por causas de fuerza mayor, una carga esperable para la vida adulta se acelera cronológicamente y modifica la hoja de ruta prevista.

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Hace dos años y medio, ese fue el panorama para Agustín Segundo, futbolista surgido de las inferiores de J.J. Moreno. Su padre Ariel falleció y debió empezar a trabajar con una elevada carga de responsabilidad sobre sus espaldas.

Obrero portuario, “Pepe” destina entre 18 y 20 horas por día al trabajo, sin abandonar la práctica del fútbol oficial en el “Naranja”. A sus 20 años, le relata a Jornada como logra hacer encajar todas las piezas de un rompecabezas sumamente complejo.

Rutina agotadora

“Cuando mi papá falleció, mi vida cambió totalmente. De un día a otro, tuve que empezar a trabajar por el tema económico en la familia. Mi viejo siempre decía que no podía faltar nada en casa. Y a eso me aboqué desde ese momento” , narró Segundo a Jornada.

“Encontré trabajo en el puerto. Trabajo desde entonces para una empresa, Ruta 40, que hace carga de aluminio en Madryn. Con máquinas, cargamos el aluminio a los barcos en el muelle Storni”, indicó.

“Por lo general, cuando llega un barco, el trabajo dura diez días. Y cada día se divide en cuatro turnos. Hay que hacer entre 18 y 20 horas al día para estar tranquilo”, reseñó “Pepe”, residente en el barrio Pujol 1.

Semejante rutina laboral no es nada aconsejable para un futbolisita que compite a nivel oficial. Pero Agustín Segundo no tiene opción

“Durante esos diez de trabajo, a veces voy con sueño a las prácticas, por las horas que trabajás. Y cuesta alimentarse bien dentro del trabajo si sos deportista”, detalló.

“No soy el mismo si no estoy descansado. Me siento mal por no dar un poco más. Pero las ganas de jugar al fútbol no me las saca nadie. Es un tema difícil, pero siempre hay que pensar en positivo”, remarcó con un énfasis fuerte.

Contención clave

Abandonar la práctica del fútbol fue una opción que Agustín Segundo consideró durante un tiempo.

El desgaste físico y mental es considerable y es innegable que da ventaja a sus eventuales rivales. “Muchas veces quería dejar de jugar. Sentía que no aguantaba más, por un tema de la cabeza, pero nunca me han dejado caer”, relató con pasión.

“Quiero agradecer por eso el apoyo de mi familia, de los compañeros del plantel y del trabajo, de todas las personas que me rodean; son cariños que te dan fuerza para seguir adelente, no abandonar y seguir jugando al fútbol en el club que más amo”. dijo emocionado

“Mis compañeros de trabajo en la casilla del puerto siempre me dicen que vaya a entrenar. Si es necesario me cubren . En el club, hay comprensión. Los compañeros, el técnico, Andrés Iglesias, el profe (sic) Marcos Giuliano, entienden si llego tarde o no tengo una buena práctica”, relató.

“Mi mamá Karina, mi hermana Karen, mis abuelos y mi novia Sofía son grandes sostenes. Cuando salgo del trabajo y tengo que ir a entrenar, lo único que tengo que hacer es comer y bañarme. El bolso está listo. Es emocionante. De a poco irán llegando las recompensas”, describió “Pepe”.

Tras el infierno, la luz

Esas recompensas han empezado a llegar. En la victoria por 4-0 ante USMA por la sexta fecha de la Zona 3, Segundo hizo el primer gol en la cancha de césped sintético de J.J. Moreno.

Pero el mediocampista no se conforma. “Estamos luchando por ascender. Logramos clasificar y ahora nos toca Catriel en la serie. La ilusión es ascender. Voy y vamos por eso”, remató.

Vapuleado por la vida, Agustín Segundo no está acostumbrado a bajar los brazos. Tras atravesar un infierno y un camino de espinas, la luz empieza a salir en su horizonte. (Diario Jornada)