Dolores Elkin, arqueóloga y directora del Equipo de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología, se refirió a “El naufragio de la HMS Swift -1770-. Arqueología marítima en la Patagonia , un ejemplar libro de 384 paginas que recopila años de investigación sobre el hallazgo de la Corbeta Swift, recientemente presentado en el museo Mario Brozosky de esta localidad.
La publicación escrita en colaboración con Cristian Murria, Ricardo Bastida, Mónica Grosso, Amaru Argüeso, Damián Vainstub , Chris Underwood, y Nicolás Ciarlo, cuenta además con un DVD donde se exponen videos subacuáticos y una amplia colección de fotografías de las distintas campañas.
Elkin reconocida mundialmente indicó que “el libro arranca con la etapa del descubrimiento, donde los protagonistas fueron gente de Puerto Deseado, luego se relata la historia que siguió hasta que nosotros nos involucramos con la investigación arqueológica en el año 1997, y el resto del libro se centra en la parte arqueológica, que fue nuestro trabajo a lo largo de 15 años”.
Para la arqueóloga, “el naufragio de la Swift no puede ser considerado como un naufragio más; la epopeya, los sobrevivientes, las consecuencias inmediatas de la pérdida de la nave, las circunstancias que llevaron al descubrimiento del sitio dos siglos después, la actitud de los protagonistas del hallazgo, las características de los materiales arqueológicos y otras derivaciones lo convierten en un caso particularmente especial y en muchos aspectos fascinante”.
Según Elkin fue precisamente esa fascinación la que sintió al escuchar la historia de la Swift por primera vez en 1991 cuando el arquitecto Cristian Murray, quien ya se hallaba trabajando en ella, se acercó al Instituto Nacional de Antropología en busca de arqueólogos y la tentó para ser parte del proyecto.
“Llevó años conformar un equipo mínimo de graduados y estudiantes avanzados en arqueología acompañados por especialistas en otras disciplinas que pudieran comenzar a estudiar el caso de la Corbeta Swift , y durante el proceso fue necesario enfrentar desafíos de diversa índole desde recopilar y leer bibliografía sobre una temática prácticamente ausente en el medio local, hasta aprender a bucear tal como sucedió con algunos de nosotros”, relató Elkin.
La especialista recordó que así fue que en 1995 se creo oficialmente el Programa de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento latinoamericano y para enero de 1998 pudieron realizar las primeras inmersiones, que fue el inicio de la investigación que recopila el libro.
Un hecho que sentó precedente
Si bien la publicación trata sobre la Corbeta Swif, Elkin recalcó que “la experiencia fue tabién brindándonos la capacitación necesaria para estudiar otros naufragios como el barco holandés Hoorn también localizado en la ría de Puerto Deseado.
Finalmente la arqueóloga recalca que lo sucedido en torno a la Swift también sentó precedentes para que la legislación argentina comenzara a incorporar el patrimonio arqueológico que se encontraba bajo el agua, así es que “hoy en día varias provincias y el Estado Nacional indican expresamente que los restos sumergidos tienen el mismo nivel de protección que aquellos que se hallan en la tierra y más aún , recientemente nuestro país ratificó la Convención de la UNESCO para la protección del Patrimonio Subacuático”, resaltó.