“Esto se produce cuando los automóviles quedan estacionados en infracción, entre carteles de prohibido estacionar, entrada y salida de vehículos, entre carteles de discapacidad o paradas de colectivo”, detalló el funcionario.
En caso de falta leve, el conductor se presenta en la Dirección de Tránsito donde se labra el acta de infracción y en el Corralón, la grúa cobra su traslado, y de esa forma el propietario recupera su vehículo inmediatamente.
En caso de faltas graves, como conducir en estado de ebriedad, uso de celular, entre algunos ejemplos, “ya es un secuestro”, donde el automóvil es trasladado al Corralón y el conductor debe presentarse después de las 48 horas, y dentro de los 5 días hábiles subsiguientes en el Juzgado de Faltas “para subsanar el hecho y poder retirar su vehículo”.
Reyna no pudo precisar datos del convenio que el Municipio mantiene con el servicio privado de grúa para la remoción vehicular, con el que la dirección a su cargo establece relación en función de la necesidad generada por la ocurrencia de faltas leves o graves, y más aún, en caso de no encontrarse el propietario.
Por lo demás, el funcionario dijo que continúa la tramitación de la infracción y que el conductor tendrá que presentarse luego en el Juzgado de Faltas “para subsanar esa cuestión”.
Más adelante explicó Reyna que en caso de falta leve, la recuperación del vehículo es inmediata, una vez que el conductor se presenta en Tránsito, y es labrada la infracción, y luego derivado al Corralón.
“Convengamos que el vehículo tiene que estar bien estacionado, paralelo al cordón, no más de 20 centímetros, como dice la Ordenanza, y ya, si lo deja media hora con una rueda arriba, está en infracción y es pasible de remoción”, añadió el funcionario.
Requerido en tanto, en los casos de particulares que estacionan o tienen vehículos en estado de abandono, o vendedores de automóviles que disponen de las unidades sobre las veredas públicas, Reyna dijo contar con instrucciones para llegar en principio a través del diálogo, para que en forma particular retiren esos vehículos.
Y a partir de un plazo que calculó para el próximo mes de marzo, considerando un tiempo prudencial desde que se llegó en actitud de concientización, en el caso de no lograr resultados, avanzar con remociones y secuestro, con las consiguientes infracciones previstas por la normativa vigente.
“No se trata de ser el malo de la película, sino educar para cambiar esa costumbre de los vecinos, de estacionar o exponer los vehículos sobre las veredas, ya que produce un peso, y daña las construcciones de espacios en los que además, deben transitar los peatones”, concluyó el funcionario.